La inflación en Estados Unidos se aceleró al 9,1% interanual en junio, la más alta desde 1981. Con este dato a cuestas, se incrementaron las expectativas de que la Reserva Federal (Fed) efectivice otra suba de tasas, de al menos 75 puntos básicos, en la reunión que mantendrá la próxima semana. El objetivo declarado por su titular, Jerome Powell, es aplacar la escalada de los precios, aunque esto impacte negativamente en el crecimiento y aumenten las perspectivas de una recesión. Como consecuencia, la aversión global al riesgo continúa, el dólar sigue en valores máximos en 20 años y esto comienza a impactar negativamente en la cotización de los commodities.
El endurecimiento de la Fed suma complicaciones al frente cambiario
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El endurecimiento de la política monetaria de la Fed en 2022 disparó el índice dólar, que compara la divisa estadounidense con una canasta de monedas: subió en torno al 7% de mayo a julio y actualmente se encuentra en los 107 puntos, valores máximos en 20 años. En este marco, analistas consultados por Ámbito advierten que esto agrega mayor presión sobre los mercados emergentes en general ante perspectivas de un menor crecimiento global, y puede abrir mayores complicaciones en el convulsionado frente cambiario de la Argentina en particular.
Santiago Manoukian, economista en Ecolatina, consideró que “la suba de tasas está asociada a un fortalecimiento importante del dólar que estamos viendo en las últimas semanas, y la contracara es una mayor depreciación de las monedas de nuestros socios comerciales, lo que genera indirectamente mayor presión a devaluar más rápidamente el peso argentino (ante la pérdida de competitividad), pero esto tiene impacto inflacionario y cristaliza un piso más elevado para el avance de los precios”.
En este sentido, agregó que “a nivel regional, la apreciación del real venía beneficiando al BCRA en los primeros meses del año, pero esto se dio vuelta y complicó no solo el cumplimiento con el FMI, en términos de mantener la competitividad, sino que tampoco se tienen el nivel suficiente de reservas para defender un tipo de cambio con una brecha cambiaria en torno al 140%”.
Sergio Chouza, director de la consultora Sarandí, señaló que el primer impacto de la suba de tasas de la Fed “es la salida de fondos de inversión de los países emergentes, mayor presión devaluatoria y la posibilidad de que se emprenda cierta carrera de monedas para no quedar apreciado contra el resto de los países de la región, dado este escenario de vuelo a la calidad”.
Por otro lado, un dólar más fuerte históricamente está relacionado con una baja en los precios de los commodities. A pesar de que dicha relación no se vio en los primeros meses del año, dado al impacto de la guerra en Ucrania, que trajo crisis de abastecimiento y provisión de suministros, en las últimas semanas los valores récord de los principales productos de exportación de la Argentina comenzaron a ceder.
Sobre este punto, Manoukian señaló: “La suba de tasas puede generar una amenaza recesiva en la actividad económica norteamericana, en ese sentido, lo que tiene es un impacto en los precios de los commodities, que ya dejaron los valores máximos que vimos en los primeros meses del año. Si esta tendencia se consolida, argentina podría estar más complicada en el frente externo”.
Acerca de las perspectivas recesivas, Chouza indicó que un escenario global donde la inflación vuelve al centro de la escena lleva a los bancos centrales a la necesidad de aplicar políticas monetarias para hacerle frente. “En consecuencia, vemos una economía global que crece a menor velocidad, el Banco Mundial va recortando proyecciones de crecimiento, y el impacto que puede tener sobre la Argentina es por vía comercial y por vía de producción destinada a los mercados de exportaciones, dada la ralentización en el ritmo de crecimiento de nuestros principales socios comerciales, como China y Brasil, con recorte de crecimiento y menor demanda de productos”, planteó.
En este sentido, Chouza subrayó: “Si la Argentina quiere dar firmeza respecto de la política monetaria, primero debe consolidar su posición del sector externo. Lo mejor es seguir el ordenamiento fiscal y lo establecido con el FMI. En relación a los créditos, dada la bajísima profundidad de los mismos, uno tiende a pensar que el crédito productivo para inversores puede ser dado a una tasa de interés preferencial para que no impacte en la actividad productiva”.




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