27 de julio 2020 - 00:00

La insoportable levedad de la Fed

O cuando se usa un martillo para arreglar un microprocesador.

pag4-Powell-REUTERS.JPG

Nassim Taleb lo apodó “cisne negro”: algo que nadie espera, nadie prevé, pero que cuando acontece tiene potencial para modificarlo todo. Eso fue y es la pandemia y la disrupción global que vino detrás. Tal escenario hizo que la Reserva Federal (Fed, por sus siglas en inglés) ganase centralidad y sacara a relucir las herramientas que había usado en el pasado para normalizar la economía. Pero claro, si estás ante un cisne negro, de nada sirve lo ya conocido. Se necesita algo distinto.

Para capear la crisis, la Fed -al mando de Jerome Powell- ha tomado una serie de acciones extraordinarias. Algunas son similares a las utilizadas en la última crisis y procuran asistir algún margen crítico del sistema financiero. Otras son mucho más generales y buscan calar en sectores que tienen menos relaciones con el mercado financiero. Por primera vez la Fed busca llegar a las pequeñas y medianas empresas, la espina dorsal de la economía estadounidense. No obstante, la falta de objetivos claros de la Fed y la rigidez en la aplicación de los programas hace que la tan necesitada ayuda no penetre donde se la requiere.

El programa Main Street es la herramienta elegida por la Fed para penetrar en la base de la economía. Fue ideado para proveer u$s600.000 millones en préstamos a pequeñas y medianas empresas. Aun así, a la fecha, la Fed solo lleva comprando créditos por la módica suma de u$s12,3 millones.

El problema está en su génesis. Por cortocircuitos entre el Tesoro y la Fed, el objetivo de este mecanismo de crédito no es claro. Si bien desde un principio la Fed intentó crear un programa de financiación masiva, desde la mirada más ortodoxa del Tesoro -que conduce Steven Mnuchin- se lo pensó como una malla de contención para las empresas que no tenían otra opción. Es por esto que, a cuatro meses de que el Congreso, liberara fondos para el programa Main Street, muy poco se ha hecho para ponerlo en valor.

Quizá más grave es que las herramientas diseñadas para asistir a pymes no se ajustan a la realidad de las mismas. Primero, los términos de los créditos son demasiado onerosos. Las tasas de interés son demasiado altas y los plazos de 5 años demasiado cortos dada la incertidumbre actual. Segundo, los créditos no generan interés entre bancos. Aun cuando la Fed adquiere el 95% de estos préstamos, los bancos aun son responsable por el 5%, por lo cual utilizan estándares de riesgo crediticio estándar para analizarlos. Y quienes cumplen esos estándares no necesitan de la Fed para financiarse. Son buenas intenciones con pobre ejecución.

La Reserva Federal está usando un martillo para reparar un microprocesador. A diferencia de los mercados de capitales, donde bastó con el espaldarazo de la Fed para restablecer la confianza, la ayuda que precisan las pequeñas y medianas empresas debe ser mas tangible. La Fed intenta que el simple anuncio de que respaldará los créditos sea suficiente para flexibilizar el crédito privado, pero no está dispuesto a tomar riesgo real. La estrategia de generar un shock de confianza no es suficiente si la Fed, y el Tesoro detrás, no está dispuesta a poner algo en juego. La crisis actual no tiene precedente. La Fed no puede usar las herramientas del pasado para los problemas actuales. Ante la paralización de la actividad la Fed sabe que las pequeñas y medianas empresas son la espina dorsal de la economía estadounidense y debe cuidarlas. Falta saber si puede fijarse objetivos claros para que la ayuda llegue a quien realmente la necesite. De eso depende el crecimiento sostenido.

Dejá tu comentario

Te puede interesar