Las dudas que quedaron planteadas desde la notable dicotomía de resultados del miércoles, donde los precios iban en el ascensor; y el volumen, por la escalera, se comenzaron a disipar con un saldo de decantación.
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No todo lo que relucía era oro, y en la víspera se dividieron mucho más las fuerzas, restituyendo el principio fundamental de los mercados: la lucha de toros y osos, mucho más dinámica. La crisis de oferta del día anterior, que permitió subir mucho con poco, pasó a resultar una crisis de demanda en tales términos. Y el filtrado de cotizaciones retrotrajo de dos a tres por ciento en general la suba de más de 8 por ciento anterior.
La iliquidez se acentuó más, era escaso el volumen en la trepada -no convalidando la misma-y también lo fue en la caída, como cerrando filas y dejando en ello lo mejor de la rueda.
Apenas con 11 millones de pesos de efectivo se tuvieron que mover las locales, con $ 3,3 millones en CEDEAR, y acusando casi 3% de merma, con Merval en «319». Los otros dos índices bajaron mucho menos, porque no habían subido antes, en tanto los bonos y la tasa de interés del circuito se manejaban en un día favorable, lo que ayuda a pensar en una toma de utilidad lo accionario. Hoy se deberá probar la consistencia de estas marcas, en una sinfonía semanal que ayer se ejecutó toda en «si menor»...
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