4 de mayo 2001 - 00:00

Finalmente llegó la baja esperada

Finalmente llegó la baja esperada
Desde que comenzó la semana se venía escuchando en el mercado que deberíamos presenciar una baja significativa. ¿El motivo? Simple reacción a la suba de la semana anterior.

Si bien el Dow había reaccionado en este sentido durante el lunes, el NASDAQ siguió ganando posiciones (hasta ayer fueron cinco ruedas consecutivas de mejora), esto es, hasta ayer cuando cerró con una merma de 3,35%, en tanto el Promedio Industrial luego de perder 0,74% quedó en 10.796,65. Lo cierto es que no hubo ninguna noticia realmente relevante para justificar la primera jornada en más de una semana en que todos los grandes índices bursátiles norteamericanos se mueven en baja (y cuando decimos todos, son todos). Podría pensarse que lo de ayer estuvo relacionado con el informe de empleo para abril que se difunde hoy, pero no deja de resultar curioso que tuviéramos el volumen más bajo en casi dos semanas, dando la sensación de que fueron muchos los que optaron por dar un paso al costado esperando conocer hoy los fríos números del trabajo. Al momento de tratar de encontrar algún motivo para explicar la merma, se mencionó una inminente guerra de precios en la industria de las PCs (especialmente entre Dell y Compaq), resultados bastante inciertos de Novellus Systems (fabrica equipos electrónicos) que no ve una recuperación de órdenes en el cuarto trimestre, y los datos macro del día que, a pesar de su poca relevancia (el NAPM, pedidos de desempleo y nuevos despidos), dieron la sensación de una economía en retroceso. Como contracara, estos factores sirvieron para alentar a los compradores de bonos del Tesoro quienes llevaron a que la tasa de los treasuries a 30 años retrocediese a 5,645% y los a 10 años a 5,207% mientras que las acciones del sector tabacalero continuaron ganando posiciones para marcar nuevos máximos anuales. Nada realmente importante pasó. Pero de todas maneras el mercado decidió tomarse algo más que un respiro. Los ánimos realmente no cambiaron, pero quedó la sensación de que hasta los más optimistas están dispuestos a plantearse cada tanto si la recuperación de las acciones no ha sido demasiado rápida. Ayer realmente no fue un día en el que ganaron los osos o los toros, sino los prudentes. ¿Qué significa esto para el futuro? Como siempre no lo sabemos, pero al menos fue una jornada en que nada cambió de base, y así podemos decir que quienes vienen afirmando que el crash terminó, seguirán pensando de esta manera, mien-tras que los que apuestan por una burbuja continuarán viendo un mercado sobrevaluado.

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