31 de marzo 2004 - 00:00

Firman Carta de Lima para menor ajuste

Los países de América latina pedirán al Fondo Monetario que las inversiones en infraestructura no se contabilicen como gastos en el cálculo del superávit fiscal primario, anunció el martes el ministro de Planificación de Brasil, Guido Mantega, durante el segundo día de la asamblea anual del BID. A mediados de este mes, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva y Néstor Kirchner ya habrían acordado defender esta postura ante el FMI.

La Carta de Lima firmada por varios países latinoamericanos pide que las inversiones públicas «tengan un tratamiento diferenciado en el cálculo de los parámetros a los que están sometidos los gastos corrientes».

Los países latinoamericanos firmantes «enfatizan la importancia y la urgencia del perfeccionamiento de los criterios de contabilidad utilizados como parámetros de las metas de política fiscal».

«Inversiones y gastos corrientes constituyen hechos económicos con un impacto fiscal distinto, pero en la actualidad son tratados como si tuvieran un impacto fiscal idéntico», indican.

No obstante, precisan que las restricciones de gastos promovidas en los últimos años «constituyen las políticas correctas» y aseguran que lograr una deuda pública sustentable en relación con el PBI «es el objetivo más importante de una política fiscal consistente». El actual cálculo presupuestario «es contraproducente» y está obstaculizando la conexión física de la región, que requiere un aumento de la inversión en infraestructura, dijo Mantega.

Mantega indicó que Lula Da Silva ya consultó el tema con varios países y con el ex director gerente del (FMI), Horst Köhler, al igual que el presidente peruano, Alejandro Toledo. «Creo que existe sensibilidad del FMI, que ve condiciones para reanudar el crecimiento, y esto pasa por las inversiones», indicó.

Consultado sobre las declaraciones de
Teresa Ter Minassian, directora de Asuntos Fiscales del FMI, que sugirió el sábado pasado en Lima que un nuevo cálculo de las inversiones puede tener «desventajas significativas», Mantega admitió que el Fondo «está preocupado por la sustentabilidad de la deuda, porque haya crecimiento». Pero «si Teresa ve problemas, yo veo soluciones», sentenció.

El ministro de Economía ecuatoriano,
Mauricio Pozo, también había propuesto el lunes «redefinir el registro metodológico de la inversión pública para el cálculo de superávit primario y particularmente el gasto en inversión financiado por instituciones multilaterales».

La austeridad comprometida por la región con el FMI «ha chocado y choca con una realidad social empobrecida, con inequidades radicales y con importantes deficiencias en infraestructura básica», concluyó Pozo.

Brasil y Perú divulgaron oficialmente la Carta de Lima ayer, antes del cierre de la asamblea del BID.

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