26 de junio 2001 - 00:00

Fischer a De la Rúa: "No hagan tantas promesas"

En una cena que le ofreció anoche el presidente De la Rúa en la residencia de Olivos, Stanley Fischer, N° 2 del FMI, habló durante una hora sobre los problemas que impiden hoy al gobierno reactivar la economía. Dejó, para el momento de la despedida, los consejos para salir de la crisis. Fue la última visita oficial que hizo al país como funcionario del Fondo Monetario, cargo que dejará en las próximas semanas. Fischer participó de la jornada inaugural de la convención de la Asociación de Bancos de la Argentina y, cuando se esperaban sólo elogios a las últimas medidas adoptadas por Cavallo, insistió en la necesidad de bajar el gasto público -más las provincias que la Nación-antes que subir los impuestos. Aventuró que "los mercados entenderán" los últimos pasos dados por el gobierno. Lo más comentado del día fueron también los duros conceptos vertidos por Eduardo Escasany, titular de ABA, quien señaló que "hay un clima de violencia cotidiana. Si el Estado no cumple con su rol, se puede caer en la anarquía".

Aunque fue el organizador y quien cursó las invitaciones, sorprendió anoche la ausencia de Chrystian Colombo en la cena express que brindó Fernando de la Rúa a un grupo de delegados del FMI en la residencia de Olivos. Más sorprendió un regreso sin gloria a ese santuario, el de Ricardo López Murphy, quien toleró bien la presencia de Domingo Cavallo. El fugaz ex ministro de Economía no había pisado Olivos desde su renuncia al cargo en marzo pasado, que abrió la puerta para la llegada de Cavallo.

Esto fue para que durante una hora y cuarto se sentaran en el comedor del chalet presidencial Stanley Fischer, director ejecutivo del Fondo, su jefe de prensa y el delegado en Buenos Aires, Guillermo Zocalli, con el propósito de acercarle un mensaje al gobierno: no hagan tantos anuncios, dejen que el mercado digiera cada cosa que hacen, esperen a realizar lo que prometieron antes de hacer nuevos anuncios.

Festejo

Esto lo dijo mirando, claro,a uno de los comensales, Cavallo, que es a quien se suele escuchar con más interés donde trabaja Fischer. El ministro aprovechó la alusión para repechar con otra promesa: «El país se está recuperando, tienen que creer que esto mejora día a día. Si me preguntan una fecha, les digo que el tercer trimestre vamos a estar festejando».

Todos giraron la cabeza hacia Fischer y festejaron que el visitante no contradijo al ministro en su pronóstico.

El cruce respondió a la pregunta típica del dueño de casa a cada visitante del exterior sobre «cómo nos ven desde allá». Los testigos fueron el
presidente de ABA, Eduardo Escasany, el economista peronista Jorge Remes Lenicov, la diputada Beatriz Nofal, López Murphy, Cavallo y el viceministro Daniel Marx.


Regreso

La prisa del encuentro estaba motivada en que Fischer -que está en sus últimos días en el cargo del FMI-debía tomar anoche un avión de regreso a los EE.UU.

De la Rúa le agradeció a Fischer el apoyo que había dado desde el FMI para el «blindaje» financiero de diciembre pasado y no mencionó el desencanto de quienes escucharon algunas críticas a la economía argentina en boca de Fischer en la reunión de ABA en la mañana de ayer.

Fischer respondió con el comentario sobre la exagerada locuacidad del gobierno a la hora de publicitar anuncios sin medir si el público puede digerir tantas promesas ni tampoco dedicar mucho a realizar lo prometido.

Mientras apuraban el menú de consomé y pollo con verduras al vapor, Beatriz Nofal quiso instalar sobre la mesa el debate sobre la integración de la Argentina con el NAFTA, el ALCA, el Mercosur, etc. «Para eso hay que dirigirse al departamento de Estado», respondió lacónico Fischer.

Remes quiso interesarse sobre la etapa que viene en el FMI tras la salida de Fischer. Este tranquilizó a la mesa con el anuncio de que no habrá cambios importantes y que seguirá la misma línea del organismo de los últimos años. A este punto, de paso, se había referido De la Rúa en San Juan al agradecer en público el pedido de «coherencia» que les había hecho Fischer a los economistas.

Problema

«En el plano filosófico no puedo dejar de decir que es magnífico que alguien recomiende coherencia, porque la coherencia en las ideas y actitudes es lo mejor que pueden exhibir los humanos. De modo que una recomendación de este tipo parece llena de sabiduría», señaló el jefe del Estado para rematar: «Pero el problema es ver cómo crecemos y cómo resolvemos los males de la economía».

De la Rúa había destacado que el «número dos» del FMI conocía al detalle el caso argentino por su larga gestión en el organismo internacional. «El era el interlocutor abierto y amplio en la comprensión de nuestros problemas; que él sabe bien cómo vienen, del gran déficit de los años '90 y otros anteriores, que el Fondo conocía, admitió o dejó pasar y después han caído de lleno sobre este gobierno», completó para puntualizar la vieja relación de Fischer con el anterior gobierno.

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