28 de agosto 2001 - 00:00

Fischer teme que haya una recesión mundial

Nueva York (ANSA y EFE) - «La economía mundial probablemente conseguirá evitar caer en recesión, si bien no es fácil decirlo, porque no tenemos una definición clara de recesión global.»

Así lo dijo ayer Stanley Fischer, el número dos del Fondo Monetario Internacional (FMI), en diálogo con la prensa.

«La situación es muy seria, y particularmente difícil en una serie de países emergentes, pero pienso que no estamos y no caeremos en recesión económica», sostuvo el directivo.

Con una desaceleración económica que ya afecta a Europa, Estados Unidos y Japón, el FMI redujo en abril sus previsiones de crecimiento mundial para 2001 de 4,2% a 3,2%.

En declaraciones a un reducido número de periodistas en Washington, Fischer, quien el viernes se aleja de su cargo en el FMI, dijo que «Estados Unidos, de momento, no tiene un crecimiento negativo y tampoco ocurre en Europa, aunque sí, desde luego, en Japón».

En sus declaraciones, el subdirector de la institución multilateral defendió algunas de las polémicas medidas adoptadas por el FMI durante los siete años en que ha ocupado el puesto ejecutivo, como el préstamo concedido a Rusia en 1998 que después fue congelado.

«Era importante que la comunidad internacional viera un signo de que queríamos ayudar» a Rusia, apuntó Fischer, para quien hay que trabajar con ese país en la búsqueda de un sistema económico orientado al mercado, «a pesar de los retrocesos» experimentados.

«Me hubiera gustado haber evitado la crisis, y se podría haber hecho mejor, pero en ese país no hubo caos ni tampoco hambre», agregó.

Fischer, considerado el principal «arquitecto» de los rescates de economías en crisis como los asiáticos o los más recientes de la Argentina y Brasil, aseguró que el principal reto que se plantea al sistema financiero internacional es cómo hacer frente en el futuro a la volatilidad en los flujos de capital.

En su opinión, no es justo culpar al FMI de esa volatilidad, y es preciso «trabajar para reducirla en los flujos de capital y para hacerlos más estables».

Según Fischer, entre los cambios más importantes que se han producido en la institución multilateral durante los siete años en que ha sido subdirector figuran el aumento de la transparencia y el compromiso del FMI para seguir trabajando con los países pobres.

«Decir que eso es algo que hay que dejar al Banco Mundial es erróneo. Los países pobres tienen derecho a que sus problemas macroeconómicos sean tratados por la gente que sabe de eso y hay que trabajar junto con el BM a este fin», agregó.

Stanley Fischer aseguró que desconoce a qué dedicará sus próximos años de trabajo, aunque tiene pensado escribir un libro sobre el FMI. «Este es el mejor trabajo que uno puede imaginar y es posible que lo eche de menos», dijo.

Stanley Fischer, nacido hace 57 años en Zambia de una familia de origen báltico y nacionalizado estadounidense, será sustituido el próximo 1 de setiembre por la también norteamericana Anne Krueger, nacida en Australia, de 67 años y ex vicepresidenta del Banco Mundial (BM), durante el mandato de Ronald Reagan. Krueger, la primera mujer en ser elegida subdirectora del FMI, es una conocida profesora de la Universidad de Stanford y una experta en comercio internacional.

Fischer se implicó especialmente en América latina, para cuyas naciones ha dirigido las millonarias asistencias financieras coordinadas por el Fondo, entre ellas los 41.500 millones de dólares para Brasil de otoño de 1998 y los 40.000 millones de diciembre pasado para la Argentina.

Fischer fue el «número dos» del francés Michel Camdessus y, desde mayo de 2000, del alemán Horst Köhler.

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