6 de junio 2005 - 00:00

FMI advierte a Rusia de que su política económica lo llevará a una crisis

El Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó a Rusia de que su política económica conduce a la crisis y no podrá cumplir sus metas de crecimiento, pues el Gobierno gasta los "petrodólares" sin emprender reformas estructurales.

Esa conclusión la expone una misión del FMI que trabajó en Moscú toda la semana pasada y cuyo informe, muy crítico con la política presupuestaria, fiscal y social del Gobierno ruso, citó hoy la prensa.

Según el jefe de la misión, Paul Thomsen, el período de gran expansión de la economía rusa, de los últimos 5-7 años, ha llegado a su final, y el Ejecutivo ruso no supo aprovechar la bonanza económica, fruto de los altos precios mundiales del crudo.

El FMI predijo un incremento del 5,5 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) de Rusia para 2005, inferior incluso a la cifra que el Gobierno estableció tras revisar a la baja la semana pasada las previsión de crecimiento.

El Ejecutivo rebajó el pronóstico del aumento del PIB del 6,5 al 5,8 por ciento en este año; del 6,1 al 5,6 por ciento para el 2006; del 6,2 al 5,8 en 2007; y del 6,2 al 6 por ciento en 2008.

En los primeros cuatro meses del año el crecimiento de la economía fue del 5 por ciento, lejos del 7 por ciento que es el mínimo requerido para duplicar el PIB para 2012, meta planteada por el presidente ruso, Vladímir Putin.

El Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo predijo un crecimiento de la economía rusa del 5,2 por ciento en 2005, mientras la Unión de Industriales y Empresarios de Rusia dio un pronóstico más pesimista, de un 5 por ciento.

Según el FMI, los principales problemas son el debilitamiento de la política fiscal y presupuestaria que provoca una mayor presión inflacionaria, el empeoramiento del clima inversor motivado por la creciente injerencia del Gobierno en la economía, y el estancamiento de las reformas vitales.

En una situación cuando el aumento de la demanda en el sector privado supera al crecimiento del PIB, la inflación reforzará el rublo y provocará un considerable aumento de la importación, lo que perjudicará el crecimiento a largo plazo, opinan expertos del FMI.

"Eso quiere decir que el país, de hecho, avanza hacia una crisis económica, y esto se debe no a factores externos, sino a una política económica errónea", interpretó el diario ruso "Vremnia Novostey" el lenguaje diplomático de los expertos internacionales.

El vicepresidente del Banco Central, Alexéi Uliukáyev, dijo hoy que la inflación en los cinco primeros meses del año fue del 7,1 por ciento, pero que esperan no superar el 10 por ciento anual, cuando la meta era la de no rebasar el 8,5 por ciento.

Sin embargo, el FMI dio un pronóstico más pesimista, de una inflación del 13,7 por ciento en 2005, que coincide con los cálculos de economistas independientes rusos, algunos de los cuales hablan incluso del 15 por ciento (Alfa-Bank).

La misión del Fondo constató que las inversiones en la economía rusa, que ya habían caído en 2004, "se encuentran ahora a un nivel inferior que hace un año", y que el Gobierno ha abandonado las reformas estructurales pendientes.

El único sector donde el FMI vio mejoras es el bancario, mientras las reformas de la vivienda, de la sanidad y la educación se han estancado, y el Gobierno de hecho ha renunciado a la de los monopolios naturales, que frenan el crecimiento económico del país.

En opinión de Thomsen, "la falta de claridad respecto a la orientación de las reformas" y la polémica persecución fiscal de grandes empresas privadas, como en el caso de la petrolera Yukos, socavan la confianza de los inversores y frenan el crecimiento.

Todo ello ocurre en una situación cuando la demanda mundial de petróleo, principal rubro de exportación rusa, ha generado ingentes recursos adicionales, pero el Gobierno, en vez de invertirlos en las reformas, los dilapida para cumplir urgentes obligaciones sociales.

Lo peor que se puede hacer con los ingresos obtenidos de la venta de crudo es gastar ese dinero en salarios y pensiones, pues "tales gastos no contribuyen a aumentar los ritmos de crecimiento", advirtió Thomsen.

"Sin embargo, es poco probable que el Gobierno atienda los consejos del FMI, cuya influencia en la política económica rusa ha mermado desde que Rusia ha dejado de necesitar su dinero", comentó el diario de negocios "Kommersant".
 

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