23 de febrero 2005 - 00:00

FMI permite a Lula subir el gasto

Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil.
Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil.
Brasilia (AFP, EFE) - El gobierno de Lula da Silva logró el aval del FMI para desviar el exceso del superávit primario alcanzado, aproximadamente unos 3.000 millones de dólares, a inversiones en obras públicas hasta 2007.

Ayer, la directora del Departamento de Asuntos Fiscales del FMI, Teresa Ter Minassian, emitió en Washington un comunicado en el que «da la bienvenida» al programa piloto brasileño que «otorgará recursos financieros adicionales, equivalentes a 1.000 millones de dólares anuales durante tres años (2005-2007) para infraestructura y otros proyectos de inversiones públicas».

Cabe señalar que el FMI no aprobó un cambio en la metodología de contabilización de estas inversiones ni su exclusión del cálculo del superávit primario,
sino que le permite invertir el exceso de la meta de superávit primario y tomar el gasto en estas obras públicas como inversión porque darán un retorno. Al FMI le asusta modificar su contabilidad por temor a poner en peligro la sostenibilidad de la deuda al ocultar gastos excesivos del Estado.

•Compromiso

El gobierno brasileño se había comprometido con el FMI a obtener un superávit primario equivalente a 4,25% del PBI durante todo el mandato de Lula (2003-2006), y cumplió con creces: en 2003 el superávit llegó a 4,29% del PBI y en 2004 elevó la meta a 4,50%, alcanzando incluso 4,6% (R$ 81.112 millones), unos R$ 10.000 millones (u$s 3.846 millones) por encima de la meta.

Un funcionario del Ministerio de Planificación explicó que «ese dinero viene de lo que sobró el año pasado» respecto de la meta del superávit primario. «Es una medida óptima; tendremos más recursos para invertir», aparte de los 11.000 millones de reales (u$s 4.230 millones) incluidos en el proyecto de ley presupuestaria del gobierno, consideró.

La meta fiscal primaria para este año es de 4,25% del PBI, pero si el gobierno realiza toda esta inversión y el crecimiento no supera las estimaciones oficiales, terminará en 4,15%, según explicó Murilo Portugal, representante de Brasil ante el FMI. «No estamos diciendo que vamos a bajar la meta, sino que es una posibilidad», explicó.

El gobierno brasileño logró finalmente esta aprobación, en momentos en que el organismo pugna por la renovación del acuerdo vigente. En tal sentido, ayer el presidente
Lula da Silva afirmó: «Brasil pasó ocho años teniendo déficit en la balanza comercial, tomando dinero prestado del FMI para pagar sus deudas. Ahora no necesitamos firmar un acuerdo con el FMI».

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