FMI prevé ingreso de capitales y "aceleración" del crecimiento en la Argentina
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Alejandro Werner: Creemos que el movimiento que ha hecho el Banco Central y el gobierno en liberar una parte muy importante de los controles a las importaciones, a los movimientos de capitales ha sido muy importante como asimismo el movimiento hacia un régimen cambiario de flotación. En este sentido vemos que estas acciones se dieron en un contexto de relativa estabilidad financiera.
Además recordó que "Argentina cerró un acuerdo importante con los holdouts lo cual ha dado acceso al país a los mercados internacionales de capitales. Lo más importante es que la transición de un régimen de tipo de cambio fijo al régimen de libre flotación se dio con un orden que creo muy pocos habían anticipado. Obviamente esta economía está haciendo ajustes de precios relativos muy importante en la parte energética y en otros ámbitos de bienes públicos y no públicos que habían estado retrasados. En la medida que se lleguen a acumular retrasos en el tipo de cambio el Banco Central reaccionará y en la medida que la economía argentina empiece a tener una respuesta muy dinámica a los cambios de política tal vez se moverá en sentido contrario.
"Si el peso argentino está atrasado o adelantado el mercado irá haciendo sus ajustes y el Banco Central tendrá la responsabilidad de evitar que, cuando esos ajustes se den, estos se trasmitan a precios. El reto que tiene Argentina ahora es ir construyendo esa credibilidad para cuando se den esos movimientos en el tipo de cambio lograr que esos ajustes sean con un pass through a inflación relativamente bajo".
Volviendo al informe el FMI señala que "esto llevó al Banco Central a primero intervenir en los mercados cambiarios y luego aumentar fuertemente las tasas de interés para contener las presiones a la depreciación. Aún así, la depreciación del peso y el aumento de las tarifas resultaron en un incremento significativo de la inflación en los primeros meses de 2016".
En este sentido, el informe estima una inflación del 25% para la Argentina para el año en curso (en sintonía con el pronóstico oficial) lo que ubica a la Argentina en tercer puesto en el ranking de países con alta inflación, después del 720% correspondiente a Venezuela y del 26% de Surinam -.
En tanto en el 2017 la inflación se reduce a un 20%, tasa que igual dejaría a la Argentina en el segundo lugar después del 2200% que prevé para Venezuela.
También se pondera que, "después de muchos años de litigio las autoridades llegaron a un acuerdo con numerosos acreedores, lo cual permite que el país regrese a los mercados internacionales de capital". Para el FMI, "este es un paso importante para permitir que Argentina recupere su posición financiera y acceda al ahorro externo para financiar el costo de la transición hacia un marco de política macroeconómica más consistente".
Con respecto a la marcha de la economía, el Fondo advierte que "la actividad económica se ha desacelerado en los últimos meses, y, aunque los pronósticos son particularmente inciertos debido a la suspensión de la publicación de algunas estadísticas oficiales clave, se prevé que se contraiga en aproximadamente 1 por ciento en 2016."
Esto se debe a que la contribución positiva de las exportaciones netas tras la liberalización del tipo de cambio se verá más que neutralizada por una contracción en la demanda interna a medida que tiene lugar el ajuste a los nuevos precios relativos y los cambios de políticas.
El Fondo hizo explícita su aprobación al anuncio de las autoridades de fijar metas fiscales plurianuales al considerar que "ha sido un paso en la dirección correcta, y será importante articular con más detalle las políticas subyacentes necesarias para alcanzar esas metas".
También justifica las medidas de ajuste al señalar que "dado el elevado nivel de inflación actual, es adecuado el esfuerzo para reducirla, a pesar de la contracción de producto esperada para este año".
En el orden fiscal, el Fondo prevé una reducción del gasto público que pasaría de 42,6% del producto bruto interno en 2015 a 40,6% en el año en curso y a 38,8% el próximo. Se espera un recorrido descendente en el déficit primario que pasaría de 6,1% del PIB correspondiente al año pasado a un rojo de 4,8% en 2016 y 3,3% en 2017. Y espera que suba unos cuatro puntos del producto el nivel de endeudamiento del sector público, pasando de 56,5% en 2015 a 60,7 en el presente año y 60,9% el próximo.
Como se señaló, el Fondo es optimista de cara al futuro. Desde este punto de vista señala que "el nuevo marco de políticas ha mejorado las perspectivas a mediano plazo, y se prevé que el crecimiento del PIB repunte en alrededor del 2,8 por ciento en 2017."
Pero también advierte sobre la existencia de amenazas "por el entorno externo poco favorable y los desafíos internos, en particular el riesgo de que las presiones inflacionarias sostenidas pudieran exigir una mayor contracción de la política monetaria con el fin de alcanzar la meta inflacionaria anunciada".



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