FMI advierte que la recuperación económica no está asegurada y no descarta aumentar los DEG a países emergentes

Economía

La recuperación económica mundial continúa pero con una brecha cada vez mayor entre los países avanzados y muchas economías de mercados emergentes y en desarrollo. Argentina espera estar entre los países que puedan beneficiarse de un mayor reparto de DEG.

La recuperación económica mundial continúa pero con una brecha cada vez mayor entre los países avanzados y muchas economías de mercados emergentes y en desarrollo, sostiene el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su última actualización del informe Panorama Económico Mundial, dado a conocer este martes en Washington.

El organismo multilateral mantiene su pronóstico global de crecimiento de 6% para 2021. No obstante, advierte que “la recuperación no está asegurada incluso en países donde las infecciones (de coronavirus) son actualmente muy bajas, siempre que el virus continúe circulando”.

Las perspectivas de crecimiento para las economías avanzadas este año han mejorado en 0,5% con relación a la anterior estimación (abril), pero esto se compensa exactamente con una revisión a la baja para los mercados emergentes y economías en desarrollo impulsadas por una rebaja significativa para las economías emergentes de Asia.

Para 2022 el FMI proyecta un crecimiento global del 4,9%, por encima del anterior pronóstico de 4,4% por ciento. Pero, nuevamente, subyacente una mejora considerable para las economías avanzadas, y una recuperación modesta para las economías de mercados emergentes y en desarrollo.

En lo concerniente a los principales socios comerciales de la Argentina, los pronósticos de crecimiento resultan favorables. El Fondo estima que Brasil tendrá una expansión de 5,3% este año, en tanto que China registraría un aumento de 8,1%.

De acuerdo con lo publicado en su blog, Gita Gopinath, Consejera en Economía y Directora del Departamento de Investigación del FMI, se estima que la pandemia ha reducido los ingresos per cápita en las economías avanzadas en 2,8% por ciento, en relación con las tendencias pre-pandémicas durante 2020-2022, en comparación con un pérdida per cápita del 6,3% anual para las economías de mercados emergentes y en desarrollo (excluyendo China).

Al respecto, señala que cerca del 40% de la población en las economías avanzadas han sido completamente vacunada, contra 11% en los mercados emergentes y una pequeña fracción en los países en desarrollo de bajos ingresos.

Las divergencias en las políticas de apoyo son una segunda fuente de la profundización de la brecha entre las naciones avanzadas y los países emergentes y en desarrollo, según Gopinath.

Se observa un apoyo fiscal considerable y continuo en las economías avanzadas, donde se dispusieron 4,6 billones de dólares en medidas relacionadas con la pandemia para 2021 y más allá.

La revisión al alza del crecimiento mundial para 2022 refleja en gran medida el apoyo fiscal adicional previsto en los Estados Unidos y en Europa. Por otro lado, en las economías de mercados emergentes y en desarrollo, la mayoría de las medidas expiraron en 2020 y están buscando reconstruir los colchones fiscales.

Inflación

La economista jefe del Fondo también advierte que los cuellos de botella de la demanda y la cadena de suministro están ejerciendo una presión al alza sobre los precios, una circunstancia que planeta “desafíos políticos únicos”.

No obstante, Gopinath señala que en la mayoría de las economías avanzadas se espera que la inflación disminuya a rangos pre pandémicos en 2022 por las siguientes razones:

  • Una parte significativa de la inflación anormalmente alta es transitoria, como resultado de sectores afectados por la pandemia (como los viajes y la hotelería), y en comparación con valores excepcionalmente bajos del año pasado (materias primas).
  • Las tasas de empleo se mantienen muy por debajo de los niveles pre pandémicos en la mayoría de los países. Si bien ha habido un rápido crecimiento salarial en algunos sectores, el aumento en las remuneraciones permanece dentro de los rangos normales. A medida que mejoren las condiciones sanitarias y expiren las medidas de apoyo, se espera que disminuyan las dificultades en la contratación en ciertos sectores y las presiones salariales.
  • Por último, las expectativas de inflación a largo plazo permanecen bien ancladas, además del efecto de la automatización sobre el mercado laboral.

Con todo, la economista advierte que esta evaluación “está sujeta a una significativa incertidumbre dada la inexplorada naturaleza de esta recuperación”. Así, “interrupciones de suministro más persistentes y o un fuerte aumento en los precios de la viviendas son algunos de los factores que podrían conducir a una inflación persistentemente alta”.

En estas condiciones, se espera que la inflación se mantenga elevada hasta 2022 en algunos mercados emergentes y economías en desarrollo, una tendencia relacionada en parte con las continuas presiones sobre los precios de los alimentos y la depreciación de las monedas.

Gopinath considera que si bien un acceso más amplio a las vacunas podría mejorar las perspectivas, los riesgos en general están inclinados hacia la baja. Y alerta que “la aparición de variantes de virus altamente infecciosas podría descarrilar la recuperación y eliminar acumulativamente 4,5 billones de dólares del PIB mundial para 2025”.

Las condiciones de los mercados financieros también podrían endurecerse “abruptamente”, en medio de valoraciones de activos altas y si hay un reevaluación repentina de las perspectivas de la política monetaria, especialmente en Estados Unidos. Esto también sería posible si el gasto que los Estados Unidos destinan a estimular la economía resultara más débil que lo esperado.

En este escenario desfavorable, un empeoramiento de la pandemia y el endurecimiento de las condiciones financieras provocarían un doble impacto sobre las economías de mercados emergentes y en desarrollo “retrasando severamente sus recuperaciones”.

El Fondo considera necesaria una acción multilateral para garantizar que el mundo tenga un acceso rápido a las vacunas y a los tratamientos. Así, el personal técnico del FMI formuló una propuesta - respaldada por la Organización Mundial de la Salud, el Banco Mundial y el Organización de Comercio – que establece el objetivo de vacunar al menos al 40% de la población en todos los países para fines de 2021 y al menos el 60% para mediados de 2022.

Para lograr estos objetivos, se estima que al menos 1.000 millones de dosis de vacuna deben ser compartidas en 2021 por los países con excedentes de vacunas y los fabricantes de medicamentos deben priorizar las entregas a los países de ingresos bajos y medianos bajos.

Para asegurar las condiciones financieras, Gopinath señala que la asignación general de Derechos Especiales de Giro (DEGs) equivalente a 650 mil millones de dólares (250 mil millones de dólares para mercados emergentes y economías en desarrollo), según lo propuesto por el FMI, “debe completarse rápidamente a fin de proporcionar reservas de liquidez para los países y ayudarlos a abordar sus necesidades de gastos esenciales.

Por esta ampliación, a la Argentina le corresponden unos 4.300 millones de dólares. Y considera que el impacto puede ser mayor si las naciones ricas canalizan voluntariamente sus DEGs a los mercados emergentes y economías en desarrollo.

El otro gran desafío compartido, según la economista jefa del FMI, es reducir las emisiones de carbono y frenar el aumento de temperaturas globales para evitar consecuencias sanitarias y económicas catastróficas. Al respecto, considera que se necesitará una estrategia múltiple con la fijación de precios del carbono como pieza central.

También se requieren subsidios para la investigación de tecnologías verdes para acelerar el movimiento hacia la reducción en la dependencia del carbono. Hasta ahora, solo el 18% del gasto de recuperación se ha dedicado a actividades bajas en carbono.

Recomendaciones

Los esfuerzos políticos a nivel nacional deben seguir adaptándose a la etapa de la pandemia, sostiene el Fondo. Así, Gopinath detalla las siguientes recomendaciones:

  • Primero, para escapar de la crisis aguda, se debe priorizar el gasto en salud y brindar apoyo específico para los hogares y empresas afectados.
  • A continuación, para asegurar la recuperación con más énfasis es necesaria una política fiscal y monetaria más amplia.
  • Finalmente, invertir en el futuro, que requiere avanzar en los objetivos a largo plazo de impulsar la productividad y acelerar la transición hacia una menor dependencia del carbono, aprovechando los beneficios de la digitalización y garantizando que los beneficios se compartan de manera equitativa.

No obstante, advierte que “las acciones fiscales deben anidarse dentro de un marco fiscal creíble a mediano plazo para garantizar que la deuda siga siendo sostenible”. Para muchos países, esto implicará mejorar la recaudación de impuestos, aumentando la progresividad fiscal y eliminando el despilfarro.

El Fondo considera que los bancos centrales deben evitar endurecer prematuramente sus políticas ante presiones inflacionarias transitorias, pero deben estar preparados para moverse rápidamente si las expectativas de inflación muestran signos de desanclaje.

Los mercados emergentes también deberían prepararse para un cambio en las condiciones financieras externas alargando los vencimientos de la deuda cuando sea posible y limitando la acumulación de deuda en moneda extranjera.

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