7 de abril 2022 - 22:08

El endurecimiento de la Fed complica el acceso a los mercados globales para empresas argentinas

Los privados esperaban la firma del acuerdo con el FMI para sondear la colocación de deuda en el exterior.

La especulación de Wall Street y los grandes mercados locales es que la FED concretará en su reunión de mayo la demorada suba de las tasas de interés.

La especulación de Wall Street y los grandes mercados locales es que la FED concretará en su reunión de mayo la demorada suba de las tasas de interés.

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Pese a haber cerrado el Facilidades Extendidas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y a tener encaminada la negociación con el Club de Paris, Argentina aún no tiene viento a favor en los mercados financieros en este arranque de 2022. El panorama internacional continúa siendo complicado para la alternativa de poder analizar un regreso a los mercados mundiales, pero no sólo para el sector público (algo que no sería recomendable analizar); sino, fundamentalmente, para los privados. Se esperaba que, una vez culminado el acuerdo con el Fondo, podría haber sondeos de grandes empresas locales con proyectos congelados de toma de fondos en el exterior para invertir en sectores con rentabilidad estructural garantizada como el petrolero, químico, minero y de telecomunicaciones. Sin embargo, por ahora, la posibilidad de colocar deuda privada es prohibitiva.

Solucionado el tema con el FMI, apareció el Cisne Negro de la invasión rusa, con la alteración general de los mercados de futuros. Y, en las últimas horas, la especulación real de un encarecimiento de las colocaciones de deuda pública norteamericana, ante la aceleración inflacionaria mundial y la intención real de la Reserva Federal de congelar la aceleración económica ante un recrudecimiento de la demanda global con un estancamiento en la oferta de bienes y servicios.

La especulación de Wall Street y los grandes mercados locales es que la FED concretará en su reunión del 3 y 4 de mayo próximo la demorada suba de las tasas de interés en medio punto, luego de haber amagado hacerlo en marzo pasado pero haber decidido hacerlo en un cuarto punto para no generar mayor incertidumbre y angustia ante la alteración que había provocado la invasión de Rusia a Ucrania. Lo que se espera es que en el encuentro de mayo se concrete la suba de ese cuarto punto extra. Y que quizá tampoco sea la última del año, siempre que las condiciones internacionales no mejoren.

Esta señal, cruzada con el dato de la estrategia de retirar activos financieros en dólares en manos de la FED a un ritmo de entre u$s 95.000 y 100.000 millones mensuales (aumentando la tendencia de retiro de fondos del mercado norteamericano), complicaron aún más la exposición financiera internacional de los países emergentes, donde, como se sabe, Argentina milita y sufre el doble que el resto.

La situación viene siendo advertida por el propio FMI, que el mes pasado había anticipado en una comunicación publicada en su página web la segura modificación del escenario financiero mundial, ante el posible impacto general de los tipos de intereses en los Estados Unidos. El organismo que maneja Kristalina Georgieva instó a las economías de países emergentes a prepararse y contener la política monetaria expansiva ante el endurecimiento de la política monetaria de la Fed. En la publicación, el Fondo afirmó que la mayor presión inflacionaria en EE.UU., el mercado laboral menos expansivo que lo esperado y la situación de Ucrania provocarían una inevitable política más restrictiva a nivel internacional que debe ser tomada en cuenta por parte de los estados en desarrollo.

“Las economías emergentes deberían prepararse para posibles episodios de turbulencia económica”, señaló el FMI, al recordar los riesgos planteados por medidas de la Fed más rápidas de lo esperado, lo que se cumplió a rajatabla y está condicionando a los mercados financieras locales.

Para el Fondo, hoy lo más urgente es que los mercados emergentes con presiones inflacionarias más fuertes o instituciones más débiles actúen con rapidez para permitir que sus monedas se devalúen y aumenten las tasas de interés de referencia; e instó a los presidentes de los bancos centrales de estos países a “comunicar de manera clara y consistentemente sus planes para endurecer la política, ya que los países con alto nivel de deuda en moneda extranjera deberían buscar cubrir sus exposiciones cuando sea factible”.

Obviamente Argentina está en el listado de las recomendaciones. Y como estas ya forman parte del manual de los técnicos del FMI para el arranque de 2022, será inevitable que en las discusiones por el Facilidades Extendidas que se negocia entre el país y el organismo, la cuestión de la prudencia monetaria esté presente. Más teniendo en cuenta que se trata de uno de los principales reclamos que desde Washington se le efectúa a los funcionarios argentinos, que deben cumplir con las pautas planteadas en el acuerdo con el FMI aprobado en Washington el 25 de marzo 2022.

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