El extitular del Banco Central de Irlanda sugirió al FMI suspender los sobrecargos a países endeudados

Economía

El economista Patrick Honohan descartó el argumento de que el organismo se quede sin solvencia al suspender los sobrecargos. Al mismo tiempo, advirtió sobre el fuerte riesgo de defaults en los países emergentes.

Patrick Honohan, el expresidente del Banco Central de Irlanda durante el 2009 hasta el 2015, cuestionó con dureza la política de sobrecargos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y se sumó a las voces críticas que señalan que el organismo no está siendo considerado con la fuerte carga de deuda de los países emergentes como consecuencia de la pandemia de coronavirus.

En un escrito compartido por Télam, señaló que los países emergentes pueden entrar en cesación de pagos y se incrementarían los riesgos de forzar reestructuraciones de deuda y situaciones de default: "El miedo al incumplimiento en los mercados emergentes también puede cumplirse por sí mismo si los prestamistas cobran primas de alto riesgo", comenzó el analista.

"Para ayudar a evitar esta trampa, el Fondo Monetario Internacional (FMI) debe tomar la iniciativa en la protección de la sostenibilidad de la deuda al reevaluar su política sobre recargos de intereses para los grandes préstamos que probablemente se necesitarán después de la pandemia", agregó.

Luego, Honohan recordó una iniciativa que tuvieron la semana pasada congresistas norteamericanos: "Un grupo de demócratas progresistas en el Congreso de Estado Unidos pidió a la secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, que pusiera fin a la política de recargos. Dijeron que el recargo "desalienta la inversión en salud pública por parte de los países en desarrollo" y amenaza la recuperación económica mundial. Pero el Tesoro ha reiterado su apoyo al recargo, diciendo que es necesario para proteger la "integridad financiera" del FMI".

"Hay muchos países con niveles de deuda tan altos que un aumento en las tasas de interés dentro de los rangos históricos podría inclinarlos hacia cargas de deuda insostenibles, con consecuencias potencialmente dolorosas. La media docena de casos de impago de la deuda en los últimos años puede ser un presagio de problemas peores. De hecho, unas tres docenas de países se encuentran en la lista del Banco Mundial de países con alto riesgo de sobreendeudamiento. Alrededor de 40 países tienen índices de deuda pública superiores al 100 por ciento del PBI, incluida una docena de economías avanzadas. Incluso ignorando a los países más pequeños (con poblaciones por debajo de los cinco millones), todavía encontramos más de 20 economías emergentes o en desarrollo con una proporción superior al 80 por ciento", afirmó con preocupación.

"Otros casos pueden depender para su supervivencia de la confianza de los inversores o estar condenados si los acreedores no exigen una prima razonable en caso de incumplimiento. Lamentablemente, debido a la combinación de bajas tasas de interés y rápida acumulación de deuda en la pandemia, están presentes los factores para un pesimismo autocumplido en el que una prima de riesgo de default creciente lleva a un país directamente a ese default, que tanto acreedores como deudores quieren evitar. De hecho, al anticipar una trampa de expectativas tan autocumplidas, es probable que los inversores astutos se retiren, cerrando el acceso del país a las finanzas internacionales"

"Los países que enfrentan tal riesgo buscarán la asistencia del FMI. El Fondo puede aprovechar el retorno de la financiación privada a los países cuya deuda es potencialmente sostenible mediante la aprobación de un programa de recuperación creíble. También puede ser un catalizador importante en la organización de reestructuraciones o moratorias de la deuda. Pero cuanto más endeudado está un país con un acreedor preferencial como el FMI, más deben temer los acreedores menores de una reestructuración de la deuda"

"Por supuesto, los recargos están ahí por una razón, en particular para desalentar a los países de volverse demasiado dependientes de la asistencia del Fondo y para ayudar a garantizar que sus recursos renovables estén disponibles para todos los casos nuevos. Los recargos incentivan el pago anticipado y el retorno al endeudamiento del sector privado".

"El FMI ha estado buscando otras formas de abordar el sobreendeudamiento relacionado con la pandemia. Por ejemplo, tiene un mecanismo para otorgar alivio de la deuda a países de bajos ingresos con sobreendeudamiento. Ha estado examinando el papel potencial de los instrumentos de deuda contingentes al Estado"

"Para evitar el pesimismo autocumplido que podría resultar en un impago perturbador, es probable que otros prestamistas también deban aceptar tasas de refinanciamiento más bajas. Sería más fácil para el FMI empujar a los otros prestamistas en esta dirección si también cobra tasas más bajas. Incluso si tal reducción fuera solo temporal, podría aliviar una probable crisis de deuda posterior a la pandemia"

"El FMI puede permitirse hacer esto. Es cierto que los recargos han aportado una parte considerable de sus ingresos en los últimos años. Pero incluso sin los recargos, aún tendría un ingreso neto de $600 millones en el último año fiscal y estaría en camino de obtener aun más este año. La acción unilateral del Fondo no eliminaría por completo la amenaza de reestructuraciones de deuda costosas y perturbadoras, pero ayudaría directamente y alentaría la acción de otros acreedores, públicos y privados"

"Impulsado por el G20, la junta ejecutiva del FMI discutió recientemente el tema de los recargos, pero solo insinuó una "revisión más holística y en el momento apropiado de las políticas de recargos". Ahora parece ser un momento apropiado para actuar", concluyó el economista, Investigador senior del Peterson Institute for International Economics.

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