14 de marzo 2022 - 00:00

Novedades desde Washington: Gopinath tomará personalmente el caso argentino

Participó de las últimas reuniones con funcionarios argentinos. Se espera que sea más técnica y profunda, pero menos permeable a las presiones geopolíticas que sus antecesores, Okamoto y Lipton.

Gita Gopinath
Gita Gopinath

Gita Gopinath tomará el caso argentino ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) en sus manos y bajo su responsabilidad. Y todo lo actuado hacia delante, fundamentalmente en las 10 revisiones trimestrales que el organismo ejecutará desde este año para controlar la marcha del Facilidades Extendidas, será fiscalizado personalmente por la número dos del Fondo. En consecuencia, el éxito (o fracaso) del acuerdo que esta semana tendría voto definitivo favorable en el Congreso Nacional, no sólo tendrá como contrapartida al staff técnico del FMI, sino además al más alto nivel político de su conducción. Esto es, la norteamericana, que desde que asumió este año su cargo, viene demostrando en Washington que llegó a convertirse en la subdirectora gerente del FMI para dejar su sello el tiempo en que le toque de gestión.

En el caso argentino de tratamiento del Facilidades Extendidas Reloaded, quedó también en claro que para el organismo no es un tema más ni mucho menos un caso perdido. El organismo mostró explícitamente voluntad de trabajo conjunto permanente, la intención de disipar dudas sobre su cumplimiento y la esperanza que en los próximos dos años y medio (primera etapa del acuerdo) quede en claro que puede ser un caso exitoso. Quizás contra la visión general de fracaso asegurado en el mediano plazo que impera en los mercados.

La presencia personal y la toma de responsabilidades de Gopinath, quedó en claro en al menos cuatro comunicaciones directas entre altos funcionarios políticos locales y referentes del FMI en los últimos 10 días (tres antes de la votación de la madrugada del viernes y una posterior). Una de ellas fue protagonizada por la propia número dos del FMI, con referentes políticos del oficialismo del otro lado, donde se habló explícitamente de la marcha de las negociaciones legislativas para la aprobación del acuerdo en el Congreso. Más allá del contenido de las conversaciones (que navegaron casi exclusivamente en aspectos técnicos más o menos formales), lo que se evidenció en estos encuentros fue que la economista estará presente de manera permanente en el caso argentino. Y que, en realidad, el brasileño Ilan Goldfajn, director gerente del organismo para el Hemisferio Occidental, le reportará a ella cada trimestre, una vez que terminen las 10 misiones de fiscalización que comenzarán en el segundo semestre del año y que se deberían extender hasta el primer trimestre de 2025.

La presencia permanente de Gopinath puede ser, en parte, una buena noticia para Argentina. Se considera que la economista de origen indio-norteamericano será más técnica y profunda, pero menos permisible a las presiones geopolíticas internacionales que sus antecesores Geoffrey William Seiji Okamoto y David Lipton. El primero, republicano, uno de los que más trabó la aceleración del Facilidades Extendidas en momentos claves de 2021. El segundo, demócrata, se lo cree en Buenos Aires (quizá como error) como uno de los responsables del cierre del acuerdo stand by en los tiempos de Mauricio Macri, y (aquí sí con razón) como uno de los que más ajuste le reclama a la Argentina para cerrar el actual acuerdo.

Como contrapartida, se la ve a Gopinath como una histórica del organismo y como una representante del (siempre algo criticado desde el “board” del FMI) cuerpo de economistas técnicos que forman parte de la estructura diaria y semipermanente del Fondo. Además, debió pelear desde media tabla hacia arriba por llegar a ocupar el segundo cargo de importancia en la sede de Washington. El hecho que sea Gopinath quien maneje el cumplimiento del contenido final del Facilidades Extendidas Reloaded, con sus metas y obligaciones hacia la Argentina, y quien cierre fórmula con el Goldfajn para las aprobaciones trimestrales finales sobre el cumplimiento de las metas locales, da a priori cierta garantía de parcialidad. Lo que no quiere decir flexibilidad en el tratamiento del caso argentino.

Nacida en Calcuta, licenciada en Economía en la Universidad de Delhi, tiene una maestría en la Universidad de Washington y su doctorado en Princeton. Luego, continuó su carrera como profesora en Chicago primero y Harvard después, especializándose en finanzas internacionales. Con carrera de años en el FMI, sorprendió su ascenso al puesto más importante luego de la directora gerente, Kristalina Georgieva, como primera subdirectora gerente, la persona que debe manejar técnica, económica y administrativamente el organismo financiero internacional, cargo que ocupa desde el 21 de enero pasado.

La más sorprendida incluso fue la propia administración de Joe Biden, quien aparentemente esperaba que se la consultara sobre un nombre de hombre o mujer norteamericana que sucediera a Okamoto, quién había llegado al puesto por recomendación dura y directa de su exjefe, Donald Trump. Según la tradición, el puesto número uno del Fondo es para un europeo y el número dos para un norteamericano; mientras que en el caso del Banco Mundial es exactamente al revés. No es el caso de Gopinath, quién no tiene relación directa, ni partidaria ni económica, con el Partido Demócrata. Tampoco con el Republicano.

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