FMI: qué muestran y enseñan los 32 casos de default de la historia

Economía

El último registro data de hace dos décadas. A mediados del año pasado, el Fondo anunció que no había ningún país con atrasos de más de 6 meses.

En más de siete décadas de vida el FMI solo registra 32 casos de default con el organismo de los cuales la gran mayoría (28 casos) ocurrieron entre principios de los 80 y los 90. Cabe señalar que estos casos se refieren a lo que el Fondo califica como atrasos prolongados de más de 6 meses o “Protracted Arreas”, dado que también hubo defaults transitorios o “Short-term arreas” cuando fueron por períodos menores a los 6 meses. En general estos casos de atrasos cortos han estado vinculados con bretes técnicos a la hora de concretar los pagos pero que fueron subsanados en pocas semanas. Lo que sí se observa de las estadísticas del Fondo es que en las últimas dos décadas la cantidad de países en situación de default prolongado superaban ampliamente a los transitorios en una proporción mayor a 3 -con excepción del 2003 cuando fueron cinco veces más-, pero eso cambió a partir de los prolegómenos de la crisis financiera mundial cuando bajó abruptamente el número de países en default prolongado y casi se equipararon a los calificados como incumplimientos cortos.

El último caso de default prolongado o “Protracted Arreas” data de principios del 2001 cuando incumplió Zimbawe, de modo que hace más de dos décadas que no se da un hecho así, y explica, quizás, el interés por el caso argentino, más allá de la magnitud de los montos involucrados. La serie histórica del FMI de los “Protracted Arreas” muestra que la mayor cantidad de casos se dieron entre julio de 1983 y junio de 1993 cuando el número de incumplimientos de más de 6 meses rondaba los 12 y 14 países.

En la actualidad el FMI no registra ningún caso de “Protracted Arreas” desde mediados del 2021 cuando Sudán canceló un atraso que arrastraba desde mediados de los ’80, gracias a un préstamo bilateral de Francia. Es más, el 29 de junio pasado la titular del FMI, Kristalina Georgieva, y David Malpass, titular del Banco Mundial, al celebrar la puesta al día de Sudán señalaron que “era un día histórico para el FMI, ya que los atrasos con el FMI ya están liquidados y, a partir de hoy, por primera vez desde 1974, no hay países con atrasos prolongados con el FMI”. Algo similar se dio con el caso de Somalia que con ayuda de Italia canceló un atraso a comienzos de la pandemia global en 2020.

Claro que cuando uno observa la lista de países que tuvieron default con el FMI por un plazo de al menos 6 meses, más allá de los casos de Egipto y Cuba, ambos en la década de los 60, el resto son países que a priori parecen muy lejanos del potencial socioeconómico de Argentina, Por ejemplo en los ’80 los casos están vinculados con países como Honduras, Haití, Congo, Panamá, Somalia, Sierra Leona, Jamaica, Zambia, Gambia, Zambia, Tanzania, Liberia, Sudán, Vietnam, Chad, Guyana, Nicaragua y Perú. En los ’70 se registra el caso de Camboya. Mientras que el resto se dieron en los ’90, Afganistán, Bosnia, Yugoslavia, Congo, República dominicana, Iraq, y de nuevo Haití. De todos estos casos el que más duró fue el de Sudán (casi 37 años), seguido por Somalia con casi 33 años y Liberia con más de 23 años. Otros como Zimbawe, Iraq, Camboya y Chad duraron entre 10 y 16 años. El promedio de los 32 casos es de casi 8 años.

Ahora bien con respecto a los montos involucrados se observa que nunca han sido relevantes. El peor momento de atrasos con el FMI fue a principios de los ’90 cuando los incumplimientos eran unos 3.600 millones de DEG (u$s5.000 millones) y representaba el 10% del stock total de préstamos del Fondo. En general han equivalido a poco más de un 125% promedio de la cuota asignada a cada país en el FMI. Por lo que el caso argentino se destaca ampliamente por el monto del préstamo (es casi un tercio de la cartera total del FMI), por cuánto representa en términos de su cuota en el organismo y por la dimensión macro del país. Ya que en general las economías de los países que tuvieron atrasos con el FMI no le llegan ni le llegaron a los talones del PBI argentino.

El tema de los atrasos con el organismo ya fue todo un tema luego de la crisis financiera mundial pero recientemente volvió al tapete del debate interno. En 2016 un working paper del FMI “Arrears to the IMF - A Ghost of the Past?”, los economistas Anne Oeking and Mariusz Sumlinski analizaron los determinantes y la dinámica de los incumplimientos frente al FMI y concluyeron que entre las variables macroeconómicas e institucionales, “encontraron que la morosidad con el FMI en los últimos cinco años, la cobertura de reservas de las importaciones y la calidad institucional se encuentran entre las más importantes factores que se correlacionan con la ocurrencia de atrasos”. “Con respecto a la duración de los atrasos prolongados, concluimos que el crédito del FMI pendiente de pago de la cuota, el crecimiento del PIB real, los episodios de disturbios civiles y la participación porcentual de las exportaciones a las economías avanzadas están correlacionados con el tiempo que un país permanece en mora con el FMI”, explicaron. También “una narrativa histórica sugiere un papel para los factores políticos: parecen importar tanto para la aparición de atrasos como para su duración”. “Basándonos en el análisis, recomendaríamos que se preste mayor atención a los arreglos repetidos y a los acontecimientos políticos”, recalcan.

Claro que cada instancia de atraso tiene su “disparador”. Para un atraso a corto plazo, puede ser tan simple y fácil de identificar (y corregir) como contar mal los días anteriores a la fecha de vencimiento de una obligación. Mientras que en el caso de los atrasos prolongados, la identificación de los factores desencadenantes puede ser más complicada.

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