24 de enero 2003 - 00:00

Fracasa plan Krueger para default de países

Washington (EFE) - El FMI presentó, en un seminario realizado en esta ciudad, un mecanismo para prevenir crisis en países cuya deuda es insostenible como la Argentina, pero su propuesta enfrentó fuertes críticas, según se puso de manifiesto. El sistema propuesto por la entidad, llamado Mecanismo para la Reestructuración de la Deuda Soberana ( SDRM, por sus iniciales en inglés), ayudará «a prevenir y a resolver las crisis causadas por la insolvencia», según afirma la N° 2 del organismo, Anne Krueger.

El SDRM permitiría al país que esté a un paso del abismo de una suspensión de pagos negociar con sus acreedores privados la reestructuración de su deuda y alcanzar un acuerdo que, si es ratificado por una mayoría amplia de los prestamistas, todos estarían obligados a respetar. El mecanismo no se aplicaría a los préstamos de un país a otro.

Sin embargo, el sistema recibió fuertes críticas en el foro. Así, Ann Pettifor, coordinadora de la organización no gubernamental (ONG) Jubilee Research, afirmó que «la propuesta contiene errores fundamentales» y está motivada por los «intereses institucionales» del FMI, ya que realzaría su papel y le daría mayor fuerza legal. Por su parte Agustín Carstens, subsecretario de Hacienda y Crédito Público de México, dijo que los acreedores creen que el mecanismo «facilita a los deudores declarar la mora en los pagos de forma innecesaria». Esta percepción de mayor riesgo aumentaría el interés que los países emergentes tendrían que pagar por los préstamos que reciben del extranjero, según Carstens. Las crisis de la deuda que han demacrado las economías de la Argentina y Ecuador se producen cuando un país no crece lo suficiente para enfrentar los pagos de sus créditos. El FMI quiere actuar antes de que la situación sea insostenible y el país, con sus reservas de dólares agotadas y su economía atenazada por los altos tipos de interés, suspenda sus pagos.

Para Krueger, el SDRM remediaría la falta de acción colectiva que -a su juicio-, es un fallo clave del mercado. Afirmó que, a pesar de ver que el país no podrá pagar su deuda sin un acuerdo con sus acreedores, muchos de ellos se niegan a hacer concesiones con la esperanza de no perder dinero y que los otros prestamistas las hagan por ellos. El resultado es que el país es incapaz de reestructurar su deuda y deja de pagar los intereses, lo que perjudica a todas las partes. El SDRM obligaría a estos «acreedores disidentes» a aceptar el acuerdo aprobado por una mayoría amplia -que el FMI pone en 75%-, según Jack Boorman, consejero especial del director de operaciones del FMI. Sin embargo, Pettifor indicó que el sistema no sería justo porque el FMI sería juez y parte, ya que es uno de los acreedores más importantes de los países emergentes.

La necesidad de independencia también fue enfatizada por Barry Herman, director de la oficina de Desarrollo y Finanzas del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas. Herman afirmó que sería mejor tener un proceso de mediación fuera del control de FMI que facilitara la comunicación entre los acreedores y los deudores.

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