11 de junio 2008 - 00:00

Ganan los buenos, ceden los malos

Ganan los buenos, ceden los malos
Fue una de esas ruedas en las que uno no puede sino alegrarse de que fuera mala (si es que realmente la rueda del martes fue mala). Apenas sonó la chicharra de largada, el Dow se desplomó 0,6 por ciento influido por las declaraciones del presidente de la Reserva Federal, quien "amenazó" con resistir vigorosamente cualquier incremento de las expectativas inflacionarias. Esto disparó la suba del dólar (avanzó 1,15 por ciento -la mayor suba diaria en tres años- frente a las principales monedas) y las apuestas a favor del incremento de las tasas (la chance implícita de un aumento en los contratos de futuros antes de setiembre trepó a 88% y la tasa a 10 años subió a 4,111%), aunque no pudo evitar que el precio del petróleo se empinara casi 2% (los demás commodities se movieron todo el día a la baja).

Si bien el sector energético y el de los materiales básicos cedían terreno, la mejora en los papeles financieros contribuyó a que a partir de las diez de la mañana el Promedio Industrial entrara a territorio neutral (Coca-Cola aportó también lo suyo).

Poco después de la una de la tarde y sin ninguna noticia puntual que lo justificara -más allá que el precio del petróleo había estado retrocediendo- el Dow ganaba 0,72%, aunque esto no duró más que unos instantes, y para las dos de la tarde -cuando el crudo prácticamente se estacionó en los u$s 131,31 por barril en que cerró, retrocediendo 1,9%- transitaba nuevamente territorio cercano a la neutralidad. Al sonar otra vez la chicharra del NYSE, el más veterano de los índices bursátiles se estacionaba en 12.289,76 puntos, anotándose una mejora de 0,08%. Los demás índices no tuvieron tanta suerte y si algo evidencian el 0,24% que retrocedió el S&P 500 y el 0,43% que perdió el NASDAQ es que siguen desarmándose las posiciones que se habían privilegiado la semana previa. Lo ocurrido ayer puede no gustarles a los tenedores de acciones o bonos. Posiblemente tampoco a muchos políticos. Pero fue un paso a favor de los consumidores y no de las corporaciones, por lo que no podemos sino alegrarnos. Ojalá le sigan otros.

Dejá tu comentario

Te puede interesar