31 de octubre 2001 - 00:00

Gestiones que ganan tiempo en base a garantía externa

Previsiblemente ayer hubo un rebote técnico luego del «lunes negro» en títulos públicos. Algunos muy volátiles, como el FRB, que subió casi 6% (pero 24 horas antes había caído 14%). Tan complejo está el mercado que el mismo FRB arrancó 5% abajo, con lo cual sumaba el inusitado 20% de retroceso en dos días. Pero tras la caída inicial de 5%, recuperó 10% en un par de horas, lo que es también realmente insólito y muestra un mercado más en manos de «traders» que de inversores simples. El BONTE 2002, más estable y usable, recuperó 5,2%. No hay volumen operado y los precios son para el que quiere comprar pero el vendedor de títulos tenía ayer inicialmente -luego cedió- 5 puntos o más de spread, lo que desalentaba salidas. La Bolsa subió 1,84%, pero también es dato irrelevante si operó la escasísima suma de $ 12 millones.

Los rebotes post gran caída, en base a especulación, no marcan mejoras ciertas. Pero ayer también influyeron algunos datos de acuerdo -posible con gobernadores- y gestiones cuando menos atractivas aunque de final incierto. Siempre, eso sí, dentro de lo mismo: confiando en no fáciles aportes del exterior y en el repetido hecho de que los políticos y gobernadores se asustan cada vez que ven destrozar el mercado pero vuelven a las andadas, con sus declaraciones detonantes, cada vez que surge un respiro de 10%. Vuelven a hablar y derrumbar las cotizaciones, se asustan, tornan a callarse, surge una leve suba y dejan de callar y así se repite un círculo temible, lamentablemente con un escalón dramático porque cada vez se reproduce en un escalón más abajo, como ayer. Pero también en la víspera surgieron versiones positivas.

Algunos bancos (4 extranjeros y uno local, según las comentarios) colaboran, porque el default les sería gravísimo, con la idea de apoyar el sueño de Cavallo de lograr una garantía del Banco Mundial, más el BID y hasta el Fondo Monetario para los títulos argentinos reestructurados a tasa de 7% (se dice a 70% de su valor). A tales organismos para reforzar la poco sólida garantía argentina se les propondría girarles directamente la recaudación del impuesto al cheque (primero se pensó en la de combustibles). Por lo menos hay una gestión en trámite y se agregaría que le adelantarían a la Argentina para noviembre los u$s 1.200 millones del Fondo que debía pagar en diciembre. La nueva deuda, a tasa de 7%, podría significar reactivación.

Pero aunque saliera esta garantía -sería fuerte y de ahí una tasa baja de 7% atraería- el problema argentino sigue pasando porque nadie -desde políticos, legisladores, sindicalistas hasta gobernadores- quiere hacer un ajuste mientras puedan reclamarle al gobierno nacional. Sin déficit cero o cercano no hay solución de fondo ni jamás la habrá con cualquier gobierno o cualquier presidente, aunque hasta el establishment duda ahora si es conveniente encarar con De la Rúa otro intento de solución, cuando bajo su presidencia ya se consumieron el «blindaje» y el «megacanje».

Además, están avanzando problemas hoy no tan visibles pero graves. Los patacones y las LECOP (emitidas por ahora sólo para Jujuy y Formosa) vencerán en junio del año que viene y podría ser temible en una Argentina no recuperada o, directamente, «defoliada», como ya está la provincia del Chaco, que raro reciba créditos en décadas. Además, mientras se siga salvando el momento con emisión de bonos (y algunos hasta proponen emisión de billetes a la manera antigua) así se va agrandando el circulante y puede llegar un momento en que la Argentina pierda hasta la posibilidad de dolarizar con comodidad, como sería hoy, porque también los tenedores de tantos bonos querrían la convertibilidad a la moneda norteamericana, como los pesos. En consecuencia, sin soluciones de fondo y mientras avanza el tiempo, el país podría seguir mal y, además, ir clausurando una variante clave, no buena pero única como es el cambio a dólar y lograr una tasa real de 7 por ciento.

Lo ideal sería que se consiguiera reestructurar la deuda con una tasa baja para títulos, respaldada con la fuerza de organismos internacionales, y luego hacer el cambio de divisa.

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