3 de septiembre 2008 - 00:00

Gobernadores apoyan (pero tienen dudas)

Daniel Scioli, Juan Schiaretti, Jorge Capitanich y Mario Das Neves escuchan el discurso de la Presidente en el que anunció la cancelación de la deuda con el Club de París.
Daniel Scioli, Juan Schiaretti, Jorge Capitanich y Mario Das Neves escuchan el discurso de la Presidente en el que anunció la cancelación de la deuda con el Club de París.
Apesar del respaldo abierto y explícito que los gobernadores oficialistas dieron ayer al anuncio de la cancelación de la deuda con el Club de París, por lo bajo varios mandatarios se mostraron cautelosos a la hora de analizar el impacto que la medida tendrá en las finanzas provinciales.

El cuadro remite a cierto escepticismo sobre si la importancia de desendeudarse en el plano nacional puede borrar ciertas urgencias financieras que hoy enfrenta la masa de los distritos, sin distinciones.

Es, en verdad, más de lo mismo. Por un lado, el Estado exhibe su capacidad para hacer frente con reservas a la cancelación del compromiso con ese organismo y mantiene su carácter de solvencia fiscal, mientras las provincias hacen malabares para pagar salarios y dar continuidad a la obra pública. Por el otro, se sigue postergando la discusión de una nueva ley de coparticipación que haga más justa la distribución de los ingresos y otorgue al interior una mayor tajada de los impuestos que hoy no se coparticipan.

Las provincias pierden posiciones frente a la Nación por donde se lo mire, enfrentando además problemas derivados de la creciente inflación que los obliga también a hacer ajustes.

«Es una buena medida que le hace bien a la imagen del gobierno, pero a las provincias no nos resuelve el problema de caja», analizó ayer en la Casa Rosada un ministro de Economía de una de las tres provincias más influyentes en el plano nacional.

Sin embargo, el acuerdo con el Club de París desempolva ciertos fantasmas vinculados con la posibilidad de nuevas inversiones.

En este sentido, ayer varios gobernadores coincidieron en la importancia que tendrá el anuncio para la captación de futuras inversiones extranjeras, que hasta ayer condicionaban su apoyo argumentando la incertidumbre del mercado frente a ese compromiso incumplido.

Así las cosas, no faltaron voces que elogiaron la medida. Entre ellas se contaron las del gobernador bonaerense, Daniel Scioli, del de Entre Ríos, Sergio Urribarri, del cordobés Juan Schiaretti, del chaqueño Jorge Capitanich, y del mendocino Celso Jaque, entre otros.

«Ya nadie puede dudar el rumbo de la Argentina con un capitalismo maduro e inclusión social para todos», afirmó Scioli y manifestó que esta decisión presidencial «no es una medida aislada, está dentro de la coherencia de un modelo que inició Néstor Kirchner en 2003 y que yo acompañé con compromiso el desendeudamiento económico cuando se canceló la deuda con el Fondo Monetario Internacional».

Por su parte, Urribarri, afirmó que la decisión presidencial de cancelar la deuda es «la mejor señal para nuestro país y el mundo». «Lo dijimos los otros días con la Presidente cuando inauguramosla obra de interconexión eléctrica en Paranacito: cuando uno está parado sobre la obra prometida se terminan todos los comentarios y la manipulación de la opinión pública y los mercados», agregó.

A su turno, el mendocino Jaque felicitó a la Presidente por «la importante decisión adoptada que inserta definitivamente al país en el contexto internacional». Mientras que el cordobés Schiaretti fue más allá del elogio y explicó que en la provincia «permitirá avanzar en conversaciones iniciadas con el gobierno de España en materia de financiamiento».

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