21 de enero 2005 - 00:00

Gobierno le pide a Francia mediación oficiosa con Italia

Hoy Kirchner habla ante empresarios. Se espera que confirme aumento de tarifas de Lavagna. Chirac pidió un acuerdo rápido con Edenor y Aguas. Una carta a Kirchner hasta ahora secreta. Deuda: aguardan gestión de conservadores franceses ante Berlusconi. Igual que de socialistas españoles a Schröder.

Tanto el gobierno como el empresariado francés estab ananoche atentos a lo que diga hoy Néstor Kirchner delante de los principales ejecutivos de París, cuando desayune con ellos en el Mouvement des Enterprises de France ( MEDEF). Visto desde la perspectiva de los anfitriones, la visita de casi todo el gobierno argentino habría arrojado un resultado positivo que adelantó ayer Roberto Lavagna, al anunciar un ajuste de tarifas de 16% para aguas y electricidad. Para Kirchner, en cambio, los beneficios de su paso por la fría y lluviosa París son menos visibles: tanto él como Rafael Bielsa y el propio Lavagna esperan que la afinidad ideológica entre el gobierno de Francia y el de Italia modere un poco la agresividad de este último frente a la oferta argentina para salir del default de la deuda pública. Ayer se produjo uno de los momentos más importantes de la gira de Kirchner, durante la entrevista que mantuvo con Jacques Chirac, quien felicitó a la Argentina por su recuperación económica pero le pidió un rápido acuerdo con las empresas de servicios, como Aguas Argentinas (Grupo Suez) o Edenor (Electricité de France).

Si bien la Cancillería argentina exhibió un gran apego a la previsibilidad al reclamar por anticipado el texto de las preguntas que se le formularán al Presidente, los anfitriones de Kirchner y sus ministros aguardaban alguna sorpresa: que en el discurso de hoy el mandatario anuncie, aunque sea veladamente, un aumento de tarifas. Tampoco sería algo tan asombroso: en un reportaje que ayer le realizó «Radio France International», Lavagna anunció que habrá una suba en los precios de la electricidad y del agua. Ese ajuste será, según informó, de 16% y no de 60% como exigen las empresas. ¿Confirmará Kirchner ese anuncio? ¿Será tan preciso? Estas incógnitas recorrían ayer las principales oficinas de la Cancillería francesa y de las empresas de ese país con inversiones en servicios públicos. Sobre todo de Suez y la estatal Electricité de France. «En julio de 2003, ante la misma radio, el ministro anunció un aumento similar que no se produjo», explicaron en una de ellas.

El homenaje de Lavagna a las preocupaciones francesas fue la contrapartida de una solicitud del gobierno a los funcionarios franceses: que los hombres de Chirac realicen alguna gestión ante Alemania e Italia para que las administraciones de esos países adopten una postura menos agresiva ante la oferta de reestructuración de la deuda pública que realizó el Ministerio de Economía. Esta expectativa, dominante en las conversaciones de Lavagna y de Rafael Bielsa, es más acentuada en relación con el gobierno de Silvio Berlusconi: la Unión por la Mayoría Presidencial de Chirac comparte con el Polo de la Libertad de Berlusconi la bancada conservadora del Parlamento Europeo.

• Eje europeo

Lavagna esperaba ayer ser recibido hoy por Hervé Gaymard, su contraparte, para expresar esta inquietud, que haría de Francia y España un eje europeo de operación en la negociaciónpara salir del default. Gaymard estuvo ayer dedicado a atender programas de la industria textil en Troyes, a 170 km de París y a mantener reuniones con funcionarios alemanes a su regreso a la capital. Tampoco Bielsa pudo encontrarse con su colega, Michel Barnier, quien ayer estaba de gira por Moscú. Pero el canciller accedió a una entrevista con el segundo de Barnier, Renaud Muselier, durante más de una hora. Estas asimetrías son comprensibles: hasta último momento la Cancillería argentina no había informado la composición de la comitiva del Presidente. Por eso ayer se sorprendieron algunos de sus funcionarios cuando vieron entrar al Elíseo a Cristina Kirchner, Alberto Fernández, Bielsa, Lavagna y Julio De Vido.

Durante la reunión con Muselier, el ministro de Relaciones Exteriores ofreció un pantallazo sobre la negociación de la deuda y se detuvo después a explicar su tarea como presidente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que ejerce durante el turno en que le corresponde a la Argentina ocupar esa posición. Casi toda la narración de Bielsa se concentróen Haití, su crisis, y la necesidad de realizar obras de infraestructura y forestación con rápido rendimiento. Tanta versación del canciller en sus proyectos haitianos llevó a que un gracioso de la comitiva, previsiblemente bonaerense, le preguntara en el lobby del hotel Meurice: «¿Vas a ser candidato en Buenos Aires o en Puerto Príncipe?».

• Metáfora

Chirac fue muy correcto y cordial con Kirchner, como había sucedido en la anterior entrevista que mantuvieron, el 16 de julio de 2003. Pero también fue muy concreto. Habló de la incertidumbre jurídica de la que se quejan las empresas francesas que operan servicios públicos en la Argentina. Se refirió específicamente al caso de Aguas Argentinas y empleó la metáfora de que «allí tenemos una piedra en el zapato». No fue tan enfático con la situación de Electricité de France, a pesar de que se trata de una empresa estatal cuya filial argentina es Edenor. Es que los franceses han puesto en tela de juicio la situación de las
inversiones de esa eléctrica en toda Latinoamérica.

Después Chirac pidió un acuerdo definitivo, con reglas de juego estables, que además debería ser rápido. «Ha pasado mucho tiempo», lamentó el presidente de Francia. Kirchner aceptó el planteo y sólo recordó, como suele hacer, que «la Argentina vivió una emergencia excepcional, que a veces no es comprendida desde fuera del país». Un rato más tarde su ministro de Economía anunciaba en la radio francesa el aumento de tarifas.

Con esta última jugada parecedetenerse una esgrima que apeló a todo tipo de presiones. Kirchner ordenó multas sobre las empresas francesas antes de viajar. Y el titular de Aguas Argentinas, Yves Thibault de Silguy (miembro a la vez del board de Suez internacional), le envió una carta al Presidente sugiriéndole que en el clima que se había creado el grupo abandonaría el país. La misiva llegó la semana pasada, cuando el gobierno ya tenía hechas las valijas para ir a París. En la Casa Rosada apelaron a un contacto con el sindicato del sector, que conduce José Luis Lingieri, para que ensayara «in extremis» una mediación. La iniciativa sigue en pie.

Faltaban horas para el encuentro con Chirac para que Kirchner ordenara a De Vido reencauzar la relación con los franceses de Aguas. Un gesto que mejora también la perspectiva de la visita de José Luis Rodríguez Zapatero el próximo 25: es que, además de Suez, también Aguas de Barcelona tiene intereses en Aguas Argentinas.

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