14 de noviembre 2003 - 00:00

Gobierno con más poder que Cavallo

Ni el ex ministro Domingo Cavallo en su esplendor logró que el Congreso le aprobara poderes especiales de una magnitud tan importante como los que la Cámara de Diputados le otorgó anoche al gobierno. Ahora tendrá que pasar por el Senado, pero es un cambio evidente de la actitud que los legisladores habían mostrado sobre este tema hasta ahora. Tal como había pedido el Ejecutivo en el proyecto original se ratificó que el jefe de Gabinete podrá modificar íntegramente las partidas asignadas en el Presupuesto. Tampoco tendrá que respetar el límite máximo de gasto (función reservada tradicionalmente al Poder Legislativo). Un tema preocupante por la discrecionalidad que puede hacer el gobierno en cuanto a manejo de fondos es la no obligación de dar cuenta de lo que realice con los recursos. Es decir, una serie de medidas que le da amplias facultades para el manejo de la economía. Anoche, en el Congreso, los propios legisladores peronistas comentaban: «Ni Menem nos llegó a pedir tanto». Algo que muestra el alcance de los poderes logrados por Kirchner.

Los diputados ayer borraron con el codo lo que habían escrito con la mano en la Comisión de Presupuesto y Hacienda y resolvieron otorgar superpoderes al gobierno, como nunca antes se había hecho en el Congreso, para ejecutar el Presupuesto 2004 sin respetar los límites que fija la Ley de Administración Financiera del Estado. Tal como había pedido el Ejecutivo en el proyecto original, que la Comisión de Presupuesto y Hacienda había morigerado al modificar el polémico artículo 13, se ratificó que el jefe de Gabinete podrá modificar íntegramente las partidas asignadas en el Presupuesto, no tendrá que respetar el límite máximo de gasto -función exclusiva por naturaleza del Congreso-, ni dar cuentas de lo que se realice con los recursos. Tampoco habrá límite para que el gobierno decida utilizar fondos destinados a inversión para cubrir gasto corriente o cambiar su destino. Es decir, una libertad de decisión que el mismo Domingo Cavallo hubiera envidiado en su momento de mayor poder. Los propios peronistas comentaban ayer entre las bancas: «Ni Menem nos llegó a pedir tanto». Mientras tanto se confirmaba que una negociación del gobierno con la UCR, que pasó a llamarse «El Pacto del Impenetrable», había posibilitado la maniobra.

La historia oficial dice que el peronismo, a propuesta de su jefe de bloque, José María Díaz Bancalari, consiguió en votación dar vuelta el dictamen y volver al pedido de facultades original del gobierno. Pero con toda la oposición supuestamente en contra, ¿pudo el oficialismo a solas consagrar el artículo mas polémico del Presupuesto 2004?

• Resultados

Para seguir la historia habría que remontarse al martes pasado. Tal como había adelantado Ambito Financiero, ese día estaba prevista una reunión entre el jefe de Gabinete, el presidente de la Unión Cívica Radical, el chaqueño Angel Rozas y los jefes de bancadas radicales Horacio Pernasetti y Carlos Maestro.

Por la mañana, la jefatura les canceló la invitación a los legisladores y sólo concurrió el jefe partidario. Ahora se entiende por qué Alberto Fernández pagó con gusto el costo político de rechazar la visita de Pernasetti y Maestro, alegando que «el gobierno no habla con corporaciones», para mantener a solas la entrevista con Rozas: estaba previsto que los temas conflictivos del Presupuesto 2004 iban a ser el centro de la reunión.

Nada se supo oficialmente después sobre ese encuentro, pero ayer los resultados quedaron claros en el recinto de sesiones de Diputados.

Cuando
Díaz Bancalari propuso volver a la versión inicial y más amplia de superpoderes, ese escándalo estalló en las bancas. Pero fue Elisa Carrió quien puso el grito más fuerte: «Todas las leyes que votamos desde que asumió Néstor Kirchner, salvo la nulidad de la Obediencia Debida y el Punto Final, tienen delegación de facultades al Ejecutivo o ratifican decretos firmados por el Presidente. Esto se ha transformado en una democracia refrendaria», dijo creando una nueva terminología, como tanto le gusta. Y terminó: « Esto es peor que en cualquier otros caso, antes le dábamos poderes al Presidente, ahora se los damos al ministro de turno».

La chaqueña, en realidad, sabía más de lo que estaba pasando que lo denunciado en el recinto, como amplia conocedora de la UCR de su provincia.

Cuando llegó el momento de votar, al menos dos personas intentaron frenar al oficialismo y los radicales se negaron.
Carrió se dio vuelta en su banca y le dijo a Pernasetti: « Levantémonos que los dejamos sin quórum y los frenamos», dijo y obtuvo como respuesta: « No, nos quedamos». Un segundo después el radical tucumano Carlos Courel se acercó también a Pernasetti: « Hay que irse», le propuso y de nuevo escuchó un « No», del jefe del bloque UCR. El tucumano luego protestaba en el recinto: « Rozas se llevó un par de obras para la provincia y nosotros acá ponemos la cara».

La prueba del acuerdo radical-kirchnerista se pudo ver en la planilla de votación: sólo la mitad de la UCR estaba en sus bancas -como para permitir que el PJ no perdiera- y dentro de los ausentes estaban los tres radicales chaqueños. Algunos opositores recordaban: «Por lo menos
Amanda Isidori avisó que se iba del recinto por orden de su gobernador», en relación a la rionegrina que por pedido de Pablo Verani ayudó a que el peronismo no perdiera en el Senado la votación por la derogación de la ley de subversión econóica en el gobierno de Eduardo Duhalde.

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