Gobierno proyecta un 2004 calmo
El gobierno presentó ayer el presupuesto 2004 en el Congreso con todos los cálculos y proyecciones para el año próximo. Hubo cambios a último momento dispuestos por Néstor Kirchner, con más gastos en obra pública, educación y ayuda social. Contempla que el país crecerá 4% en los próximos tres años y un dólar a $ 2,89 en 2004. Habrá una inflación de entre 9% y 11%, mayor que la estimada inicialmente (contempla una suba de tarifas). Los cálculos son conservadores: la mayor actividad económica es fruto del arrastre de 6% de suba de este año y del impacto de la obra pública. Pero hay datos importantes: del aumento de $ 9.500 millones de la recaudación impositiva, 50% se destinará a aumentar el gasto público. En lugar de bajar impuestos, se opta por asignar más partidas a la obra pública, por ejemplo, o ayuda social, que en una gran proporción no llega a los que la necesitan o se pierde en la burocracia estatal. Si con una economía creciendo a 4% y más ingresos se opta por gastar más, difícilmente el presidente Kirchner cumpla en bajar impuestos con efectos tan negativos como el del cheque o las retenciones a exportadores. Al contrario, da la sensación de que seguirán por muchos años más. Se insiste también en estimar mayores ingresos por el simple lanzamiento de medidas contra la evasión. Difícilmente se pueda, además, salir del default con pocas asignaciones al pago de deudas. Las incógnitas se mantienen: cómo hará el gobierno en 2005 para afrontar pagos de BODEN si sigue aumentando fuerte el gasto público. También cómo hará para convencer a los tenedores de bonos en default, entre los que hay 500.000 ahorristas argentinos, de que vuelvan a creer y acepten la propuesta de renegociación de la deuda. Por ende, no se recrea el clima de inversiones y expectativas positivas que en definitiva es lo que impulsa fuerte una economía.
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• A partir del 30 de junio de 2004 caducarán todos los derechos y prescribirá la posibilidad de iniciar juicios y reclamos contra cualquier organismo del Estado nacional por deudas originadas entre el 1 de abril de 1991 hasta el 31 de diciembre de 2001, salvo que se trate de deudas previsionales. Por lo tanto, operará de pleno derecho una extinción total de esas obligaciones del Estado.
Además, los procedimientos administrativos que se iniciaron por deudas del mismo período caducarán automáticamente si no existe movimiento en esos expedientes por un plazo de 60 días.
• Se renueva la prohibición de otorgar pensiones graciables, si no existe una baja de las ya otorgadas. Salvo en el caso de las pensiones por vejez, que vuelven a habilitarse. Todas las pensiones otorgadas por el Congreso o por la ANSeS no podrán superar la suma de $ 300, pero serán compatibles con otro ingreso siempre que el monto total no supere el equivalente a dos jubilaciones mínimas.
«Dispónese el diferimiento de los pagos de los servicios de la deuda pública del gobierno nacional, contraída original-mente con anterioridad al 31 de diciembre de 2001... hasta que el Poder Ejecutivo declare la finalización del proceso de reestructuración de la misma», dice el artículo 48 del presupuesto. La realidad es que hasta ahora no existía ninguna norma que ratificara la decisión que anunció Adolfo Rodríguez Saá en la polémica Asamblea Legislativa donde asumió la Presidencia, salvo el presupuesto 2003 donde no se incluyó partida para la cancelación de esas deudas.
Se establecen luego las excepciones a esa regla como los servicios financieros por titulos especiales para cancelar contratos de obra. Se incluye el pago de servicios por deudas previsionales, títulos entregados por indemnizaciones, por BONTES, LETES, títulos o cuotapartes de fondos de propiedad de mayores de 75 años.




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