Un vuelco de la plaza accionaria, entre viernes y lunes, permitió borrar la imagen pálida y de erosión del movimiento para colocarlo nuevamente en la órbita donde ejerce atracción el índice de 1.000.
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Esto se consiguió sobre la base de una llamativa mejoría de la base transada y no por efecto de una crisis de oferta, lo que dotó de mejor argumento al nuevo intento, como para derribar la frontera superior y hacer «cumbre» en el Merval de cuatro dígitos. Las pruebas fehacientes quedaron bordadas en el resumen del día, donde se logró un total de negocios por más de $ 47 millones. Más de $ 45 millones giraron para las especies accionarias locales, quedando un magro remanente en los certificados de $ 1,8 millón.
Al tiempo que los mercados referentes arrancaban la semana con mejor predisposición, tanto el Dow como el Bovespa Buenos Aires consiguió un excelente 2,7 por ciento de incremento porcentual y que dejó al indicador casi en 971 puntos, ya en tren de reconocer el último tramo hasta los 1.000. Una estación que se ve próxima, y con agregar una rueda similar en porcentual -en torno a 3 por ciento-, se podrá acceder a la cima que parecía escabullirse de noviembre. Galicia, con 4 por ciento, y Acíndar, con 3 por ciento, resultaron las dos columnas de apoyo y se llegó a un máximo de 5 por ciento -Bansud y TGS-para una rueda que tomó brillantez y cerró junto al máximo.
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