Grave para el país: trigo y maíz ya no son rentables
El campo ya no es lo que era. Los agricultores ahora protestan porque este año no obtendrán márgenes de ganancia por el trigo y el maíz. Ni siquiera la soja mostrará valores similares a los del boom de 2004. Es cierto que los precios cayeron 40% desde los máximos de un año atrás, y algunos analistas esperan pérdidas para la campaña 2005/2006. El buen momento de los granos fue aprovechado por el gobierno de Eduardo Duhalde para aplicar las retenciones -que ahora deprimen las ganancias- y financiar el Estado. Pero los insumos aumentaron 25% en dólares durante el último año, mientras los precios de los granos caían violentamente. Con este escenario, se esperan menores inversiones que impactarán en los ingresos de 2006. Por ahora, quedan rezagos de la prosperidad que la soja generó en el país hasta pocos meses atrás. Después, comenzarán los problemas para el campo y, también, para la recaudación. Debería el gobierno prepararse para cuando esto suceda.
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Algunos analistas ya anuncian quebrantos para la campaña 2005/2006 debido a que los costos de producción aumentaron el último año. El efecto de menores inversiones este año se conocerá recién durante la recolección en 2006: los rendimientos comenzarán a caer producto de esa menor inversión. Es que el alza en dólares de productos como fertilizantes o herbicidas determinaría una menor utilización de dichos productos. «Pero la diferencia en inversión se verá recién durante 2006 porque este año comenzará a recogerse una cosecha preparada cuando los productores aún gozaban de una próspera perspectiva. Al menos seguían con dinero en el bolsillo...», comentaba un corredor preocupado porque su negocio -sobre la base de volumen y comisiones- también caerá al ritmo de las cosechas y de los negocios que se realicen.
Desde ciertos sectores ya comienzan a vislumbrarse temores de desmotivación en los productores agropecuarios. Todos apuntan a la carga impositiva -derechos de exportación incluidos- como uno de los factores determinantes de esta actitud. De hecho, luego del boom de la maquinaria agrícola, las fábricas comienzan a reprogramar sus entregas, algunas a adelantarlas, dado que hubo varias cancelaciones que afectaron las previsiones de las compañías que ensamblan partes o fabrican maquinarias e implementos del campo.
En la Argentina, los valores no son mejores. El precio de la soja cayó 35,8% desde los u$s 240 máximos a los u$s 154 por tonelada actuales. Hoy, los procesadores se encuentran en una etapa de disminuir los costos de los embarques y de ajustar los márgenes ante la evidente caída de los precios y la prevista sobreoferta de producto que terminarían deprimiendo los precios en los inmediato, apenas ingrese en el mercado la cosecha sudamericana.
Para los cereales, trigo y maíz, que acompañaron la tendencia impuesta por la soja, la situación no es mejor. El maíz cotiza hoy en el mercado internacional alrededor de u$s 77/80 por tonelada y las señales de cosecha récord en EE.UU. son negativas para los precios de este año. El trigo se paga a u$s 120 por tonelada en Kansas, donde se negocia una variedad similar a la que se opera en la Argentina.




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