Gremios ganan con el nuevo decreto de obras sociales
El gobierno cumplía con la forma: ayer Fernando de la Rúa se aprestaba a firmar un decreto aclarando la desregulación de las obras sociales que se dispuso en junio de este año. Eso sí, en ese decreto aclaratorio, se establece que la manera y el momento en que un empleado podrá cambiar de cobertura de salud -decidir a cuál obra social o prepaga quiere confiársela- serán determinados más adelante por una comisión encabezada por el Ministerio de Trabajo. El artículo confirma lo que publicó este diario ayer: el gobierno (de la mano del jefe de Gabinete, Chrystian Colombo) vino negociando con la CGT de Rodolfo Daer, que reclamó un año de gracia "para poder competir en condiciones" después de arrebatarle al gobierno la suma que exhibe como acreencia frente al Ministerio de Economía. Mientras tanto, la desregulación de obras sociales dependerá de operaciones administrativas sumamente complejas. Una de ellas es la elaboración de un padrón general de beneficiarios que sólo los gremialistas poseen (y, por supuesto, no entregan). Además, el gobierno deberá realizar alguna operación de atracción para las empresas privadas que administran salud y que, hasta ahora, no están dispuestas a presentarse a competir. Finalmente, los funcionarios tendrán que buscar alguna manera de impedir lo que los sindicalistas ya están maquinando: pagar entre 100 y 200 pesos a los afiliados con la salud más deteriorada (los que más gastan) para que fuguen hacia las empresas privadas, de manera tal que se perjudiquen económicamente.
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Sin embargo, tampoco ayer el gobierno alcanzó ese objetivo aclaratorio. A tal punto que el problema central de la desregulación, es decir, cómo cambiar de una entidad a otra, quedó cifrado en la siguiente redacción: «El Ministerio de Trabajo, Empleo y Formación de Recursos Humanos, la Superintendencia de Servicios de Salud y la Administración Federal de Ingresos Públicos reglamentarán el procedimiento para el ejercicio del derecho de opción».
Miguel Bein, secretario de Programación Económica y Regional, le puso una pizca de humor a este cuadro ayer, cuando dijo: «El decreto (se refiere al que firmó De la Rúa) va a disponer la plena competencia entre las obras sociales y empresas de medicina prepaga, que será de movida, es decir para los trabajadores que se incorporen a un trabajo a partir del 1 de enero». Es cierto: los únicos que podrán disfrutar la libertad de afiliación serán los que ingresen a un empleo (siempre que no sea el primero ya que en ese caso tendrán que ir a la obra social de su gremio) a partir de enero.
Padrón
Mientras tanto, los gremialistas ya preparan una artillería de argucias para zafar de la desregulación. Entre ellas, figura la de estimular mediante dinero ($ 100 a $ 200 por persona) a los afiliados que presentan dramas mayores de salud para que se trasladen a una prepaga a la que, obviamente, le provocarían mayores costos.
Es imposible determinar cuánto tiempo demorará el gobierno la desregulación de las obras sociales, que para este enero se presenta ya como un fracaso, incluso por la poca vocación de las prepagas a participar del sistema. Pero es evidente que el decreto de ayer fue solamente testimonial, «exclusivamente para cumplir con la misión del Fondo Monetario Internacional que visita el país», como admitió un funcionario delante de este diario.



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