23 de febrero 2005 - 00:00

¿Hacia dónde va la Unión Europea?

¿Quo vadis Europa? Esta es la pregunta que se hacen los expertos que evalúan los desafíos que plantea la sanción de la nueva Constitución Europea a la luz de una Europa ampliada a veinticinco miembros, y el proceso de ratificación y consulta que se ha disparado a partir del referendo español.

La Unión Europea es, de hecho, sólo una unión económica basada en el establecimiento de un mercado único con protección fronteriza de carácter aduanero, cuya naturaleza, desde el punto de vista del derecho internacional, constituye una institución «sui géneris»; es decir, algo que no tiene identidad propia ni se identifica con ninguna institución regulada en este campo.

Sin embargo, desde el tratado de Roma en 1958, y a través de una larga evolución y tratados complementarios -algunos concretados y otros fracasados-, la Unión ha podido avanzar en muchos campos tendiendo a la búsqueda de una legislación común dando los primeros pasos de armonización entre las normativas nacionales en campos estratégicos; la imposición de una moneda común (el euro), lo que todavía no alcanza a todos los países integrantes; y el fallido intento de imponer un criterio único en materia tributaria.

Sin embargo, lo cierto es que esta experiencia europea constituye la primera cruzada mundial para un proceso de integración en paz que alcanza hoy a 450 millones de personas y a 25 países; y ello debe ser un ejemplo y un camino digno de ser imitado.

• Desafíos

Ahora bien, ¿cuáles son los desafíos que enfrenta esta pretendida Nueva Europa, si es que la misma existe como tal? Si admitimos que las bases sobre las cuales se ha constituido la Unión y se ha desarrollado la misma está en tres ejes directrices: 1) la economía; 2) los aspectos sociales; y 3) la ecología o protección del medio ambiente, deberemos concluir que en los dos segundos aspectos los avances han sido significativos, mientras que queda aún pendiente lo relativo al primer tema: la economía. Y ello es especialmente grave, ya que la Unión se advierte -por el momento solamente como un proyecto o realidad meramente económica, pues no parece que pudieran armonizarse en la práctica, todavía, los aspectos culturales o la posibilidad de que los ciudadanos de los países integrantes del bloque pudieran sentir sinceramente la pertenencia a una nueva «Nación Europea».

Debe tenerse en cuenta que la reciente incorporación de los diez nuevos miembros provocó un impacto significativo en el desarrollo del proyecto pero, al mismo tiempo, enfocado desde el punto de vista de la integración, anejó no pocos problemas. Así, la cantidad de miembros de la Unión se incrementó en 60%; la población aumentó 20%; se incorporaron 82% más de idiomas a los existentes en el ámbito comunitario; el PBI total aumentó 4%; pero el ingreso per cápita descendió significativamente. Los emprendimientos productivos y de servicios son financiados prácticamente en 100% por bancos e instituciones financieras en los miembros originales, mientras que sólo entre 15% y 30% lo son en los países recientemente incorporados, lo que conspira contra la posibilidad de afianzar un sistema financiero único y estable, así como hace dudar de la transparencia buscada en materia de negocios.

• Escollos

Adicionalmente se encuentran escollos sustanciales para poder establecer políticas comunes obligatorias en materia tributaria. Las tasas de gravamen promedio que oscilan entre 27% y 35% en los antiguos quince miembros, llegan a sólo 19% en los diez países recientemente incorporados, lo que importa una suerte de tentación migratoria productiva y económica desde el Oeste hacia el Este si no se colocan urgentes barreras en tal sentido. Pero, por otra parte, ello hace peligrar el principio de «libertad de establecimiento» proclamado dentro de la Unión que permite -teóricamente y dependiendo de ciertas regulaciones nacionales-el libre traslado de empresas dentro del territorio europeo.

Lo cierto es que, a partir del precedente Daily Mail de 1988 -negatorio de la posible exportación de la sede desde un país a otro sin mudar de legislación- no se ha avanzado sustancialmente en este campo, existiendo fuertes restricciones para tal declamada «libertad de movimiento», la cual quedaría, en principio, limitada sólo para quienes escojan a partir del pasado 8 de octubre, utilizar el instrumento de la «Sociedad Anónima Europea» bajo el estatuto modelo. Sin embargo, para que esto ocurra hacen falta las regulaciones de cada estado nacional al respecto, lo que se encuentra muy demorado.

• Plebiscitos

Finalmente, la esperanza de contar con una Constitución Europea que consolide las bases para la generación de cuerpos normativos únicos, no parece tan próxima. La consideración por parte de los países miembro del texto de la Constitución, no parece muy promisoria en resultados. No menos de doce de los integrantes de la Unión han comunicado que para su tratamiento convocarán a plebiscitos nacionales, sin haber definido aún todos los alcances de la consulta. El hecho de que en España se haya obtenido una respuesta favorable del orden de 76% de los votos en la primera experiencia de consulta, no alcanza a disimular el poco interés que el tema ha despertado si se advierte que más de 57% del electorado se abstuvo de concurrir a votar.

Si a ello le agregamos los asuntos urticantes pendientes como son el establecimiento de una política internacional única para la Unión (bastaría ver lo ocurrido con el tema Irak para concluir que es prematura tal idea), la restricción de los déficit fiscales a no más de 3% para los países de la zona del euro (habría que preguntarle a Francia y a Alemania cómo podrán cumplirlo), o decidir finalmente si la Unión Europea tendrá un límite territorial estricto o si, por el contrario, debe conformar un proyecto más ambicioso (lo que deberá resolverse al tratarse la eventual incorporación de Turquía, cabeza de playa para entrar en Asia) advertiremos la enorme magnitud de sólo una parte de los desafíos pendientes.

¿Podrá la Unión Europea resolver estos problemas en orden a poder definir los límites del proyecto? La respuesta sólo podrá encontrarse en el devenir de los próximos años. Al menos ésta es la opinión de los expertos al día de hoy..

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