30 de octubre 2001 - 00:00

Hotel: tratarán de convencer al nuncio

El empresario Juan Scalesciani tratará hoy de convencer al nuncio apostólico Santos Abril Castelló de que el hotel que planea levantar en los terrenos del Palacio Duhau es tan «peligroso» para la seguridad de la representación diplomática como el resto de los edificios de la manzana. O, para el caso, otros edificios lindantes con otras embajadas (como el de Libertador y Kennedy, al que sólo la medianera separa de la Embajada de Estados Unidos).

«Le ofreceremos varias alternativas para tranquilizarlo: blindar las ventanas que darán a la Nunciatura, oscurecerlas para que no se vea desde el exterior, hacer lo mismo con las ventanas de la propia Nunciatura... Todo lo que podamos hacer para garantizar la seguridad, lo haremos», dice Scalesciani en diálogo con este diario.

Irreductible

La tarea, sin embargo, no parece fácil: alentado por asociaciones de «vecinos», el nuncio se mostró -al menos hasta ahorairreductible a los argumentos de la sociedad El Rosario, que le compró el palacio y el terreno a The Exxel Group. Allí se levantará un hotel cinco estrellas (cuya «marca» todavía está en discusión), y el antiguo edificio será reformado para convertirlo en un «fashion center».

Las cadenas interesadas en operar el futuro hotel serían varias: Hyatt -que el 1 de diciembre perderá el hotel de Carlos Pellegrini a manos de su rival Four Seasons-, Ritz Carlton, la histórica Orient Express y hasta la flamante Bulgari, vinculada con el diseñador de moda. Pero todo esto deberá esperar el resultado de las negociaciones con la nunciatura. «No queremos asociarnos con ellos: sólo que operen el hotel», dice el empresario.

A pesar de la oposición de Castelló, el grupo que encabeza Scalesciani, debería tender todas las de ganar: la semana pasada el procurador del Tesoro de la Nación, Ernesto Marcer, dictaminó que «las disposiciones de la Convención de Viena sobre las Relaciones Diplomáticas de 1961 no constituyen un obstáculo para la construcción de un hotel de alta categoría en un predio colindante con la Nunciatura Apostólica». El dictamen del funcionario debería poner fin a la polémica.

Argumento

La convención citada fue el argumento esgrimido por Castelló para tratar de frenar la construcción, que en lo inmediato -y en medio de la crisis que afecta al país y a la construcción en particular-significaría la creación de 500 puestos de trabajo durante los próximos dos años, más otros 300 a partir de la apertura del establecimiento. El hotel requeriría una inversión estimada en 67 millones de dólares, cifra que podría incrementarse en caso de que Castelló acepte el blindaje que le propondrá Scalesciani, y generaría un ingreso anual al fisco cercano a los 17 millones de dólares. Cifras difíciles de rechazar en el actual marco recesivo, desde ya.

«Nuestra idea es que el hotel de la calle Posadas sea el primer eslabón de una cadena de grandes hoteles de turismo en los principales puntos del país, que hoy carecen de ese tipo de servicio», dice Scalesciani. «Pero todo depende de cómo nos vaya con este proyecto.»

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