9 de febrero 2004 - 00:00

Hoy Köhler-Lavagna

La cumbre que hoy mantendrán a partir de las 10.30 en Miami (12.30 hora local) el ministro de Economía, Roberto Lavagna, y el titular del FMI, Horst Köhler, revelará la verdadera voluntad del gobierno por arreglar en serio el problema de la deuda y evitar así el default total, que incluiría a los organismos internacionales. Los técnicos del Fondo (habrá una docena de primera línea, incluyendo a Anoop Singh) insistirán con la necesidad de una renegociación que tenga alta aceptación entre los bonistas. El problema es que el gobierno continúa inflexible con la propuesta de quita nominal de 75% y así lo planteará Lavagna, que inclusive pedirá que este punto no entre en la segunda revisión de las metas ya que es un problema exclusivo de la Argentina con sus acreedores.

Hoy Köhler-Lavagna
Con la intención de destrabar la próxima revisión de metas, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, se encontrará hoy con el director gerente del FMI, Horst Köhler, en Miami. «Nuestra idea es delimitar claramente cuáles serán las exigencias de la próxima misión del Fondo y evitar que la discusión por la quita nominal de 75% sea la única cuestión», explicaron ayer altas fuentes de la Casa Rosada a Ambito Financiero.

El encuentro está pautado para las 10.30 (las 12.30 hora local) y luego continuará una segunda reunión de carácter técnico en la que participará la segunda línea del Palacio de Hacienda: el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen; su segundo, Sebastián Palla; y el de Coordinación Económica, Leonardo Madcur.

«Cumplimos todo lo que nos exigieron para esta segunda revisión, no hay motivos para que la aprobación entre en dudas»
, explicará hoy Lavagna. Buscará de esta manera ponerle límites a la próxima visita del staff del FMI, prevista a partir de la semana que viene (ver aparte).

El objetivo principal pasará por evitar el default total, que incluiría además de los bonos en manos de tenedores privados a las obligaciones con los organismos multilaterales. La fecha clave es el 9 de marzo, cuando vencen u$s 3.100 millones, y el gobierno advirtió que pagará «sólo si existe un compromiso del Fondo de aprobar las metas».

Esto se debe a que tras el pago que debe efectuar la Argentina correspondería un casi inmediato desembolso en forma de nuevo préstamo por parte del Fondo por una suma similar. En cambio, si el directorio del organismo no le da el visto bueno a la revisión, toda la operación se demoraría.

Lavagna llevará al encuentro el compromiso de cerrar «de manera inminente» el sindicato de bancos que se encargará de manejar la colocación de la nueva deuda argentina. Con este paso, sostienen en Economía, no quedarán dudas respecto de la «buena fe»
que tiene el gobierno en la negociación. Esta es la condición fundamental para que no se caiga cualquier acuerdo que tenga el FMI con un país en cesación de pagos.

En cambio, insistirá en una negativa cerrada a debatir la propuesta que se efectuará a los acreedores para salir del default. «La quita, los plazos y el tipo de bonos que se emitirá no es un tema del Fondo, sino que es parte de la negociación que el gobierno encarará con los acreedores oportunamente», insisten en el Palacio de Hacienda.

Así, la estrategia oficial pasa por separar claramente el compromiso de avanzar con la negociación de lo que será la propuesta. Para el FMI, en cambio, no es posible seguir avanzando con esa negociación mientras el gobierno continúe inflexible con la quita de 75% sobre el valor nominal de la deuda (en realidad 92% del valor presente).

El encuentro de Lavagna y Köhler se produce después del comunicado de la reunión de ministros de Finanzas del G-7, que reclama a la Argentina
«un diálogo constructivo con sus acreedores, de manera de lograr una tasa de participación elevada en la reestructuración de la deuda». No menciona explícitamente la necesidad en reducir la quita, aunque lo sugiere.

El Ministerio de Economía también le contestó al G-7 a través de un comunicado, indicando que
«trabajamos con el objetivo básico de articular el cumplimiento de las obligaciones para nuestra población con la mejor reestructuración posible para los acreedores», aclarando enseguida que esto será posible «evitando políticas recomendaciones que afecten el crecimiento económico y al desarrollo social» (ver texto completo en nota aparte). Esta respuesta fue conversada telefónicamente entre el presidente de la Nación Néstor Kirchner y Lavagna antes de su partida a los Estados Unidos.

Se descuenta que Köhler presionará por una aceleración de las negociaciones, tal como fue comprometido por el propio Lavagna en la carta enviada al FMI el 9 de enero para conseguir la aprobación de las metas.
En el acuerdo original firmado en setiembre se mencionaba que «a mediados de 2004» debería arribarse a un arreglo con los acreedores. Claro que los tiempos juegan en contra y habría que esperar hasta 2005 para una salida. Lavagna prefirió echarle la culpa al FMI: «La demora de 40 días en aprobar la primera revisión complicó los planes que teníamos para la deuda».

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