Fue elegantísima la despedida del gobernador del Banco de Inglaterra, con una cena de gala en la sede de la Old Lady of Threadneedle Street, como se conoce desde hace siglos a la entidad, en Londres. Pero tal vez más importante es que fue divertida. A pesar de que se realizara en el marco de las jornadas sobre políticas monetarias dedicadas a bancos centrales de países emergentes. Pompa, circunstancia y también humor aportó Edward George, anfitrión de varios colegas en el salón principal de esa sede del siglo XVII, con vistas a un huerto interno casi monacal. Allí estaban otros dos caballeros de Su Majestad, Andrew Crockett -acaba de abandonar el Banco de Basilea- y Andrew Large.
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Entre los invitados, Alfonso Prat-Gay, el presidente del Banco Central de la Argentina, quien se habrá divertido con el discurso de Eddie George, uno de cuyos párrafos trascendieron a la prensa británica: «Una vez se publicó en el 'Financial Times' mi opinión acerca de que hay tres tipos de titulares de banco central; los que saben contar y los que no saben contar y que yo estoy entre los segundos. Un amigo me llamó para decirme que faltaba mencionar una clase de los tres pero yo le aclaré: '¿No dije que no sé contar?'».
Para Prat-Gay la participación en estas jornadas de Londres y la comida ha de haber sido tal vez la escala más agradable de una gira que lo llevó también a Basilea, en compañía de Norberto Pagani, encargado de relaciones externas del Central. En la sede del Banco Internacional de Pagos (BIS) se discutió la política monetaria internacional y el riesgo de deflación, con expositores como Alan Greenspan, el saliente titular del Banco Europeo Wim Duisemberg y su posible sucesor, Jean Claude Trichet (presidente del Banco Nacional de Francia complicado en un escándalo financiero que conmueve a su país), entre otros.
En el jardín botánico de Basilea, donde se realizó la recepción para agasajar a los visitantes, apareció una pregunta imprevista para los argentinos: Duisemberg quiso saber sobre el alcance de la remoción de Julio Nazareno, que conocía al detalle por la prensa. Curiosidades inquietantes de la «globalización» que, si en alguna ocasión se verifica, es en esta reunión de Basilea.
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