Angel Mullor, CEO de Iberia, anunció ayer que la aérea prepara un nuevo plan estratégico para los próximos tres años que prevé el congelamiento de los salarios de sus 25.000 empleados. Afectada por la llegada de aerolíneas «low cost», los trenes AVE (ultraveloces) y la suba de los combustibles, la línea de bandera española busca reducir costos en unos u$s 750 millones para -según declaró el ejecutivo- «seguir siendo un grupo rentable». La empresa presentará un balance con utilidades, pero sólo por efecto de la venta del sistema de reservas internacionales Amadeus. El congelamiento salarial le permitirá a Iberia un ahorro de unos u$s 40 millones, sobre un masa salarial de u$s 1.800 millones anuales, y evitaría -admitió Mullor- «tener que adoptar medidas más drásticas». La cifra de u$s 750 millones en ahorros, dijo el empresario, «es factible», al tiempo que reconoció que todavía están barajando la posibilidad de lanzar «una segunda marca o filial de bajo costo como alternativa a la situación actual del sector, a la que debemos adaptarnos: ninguna compañía puede superar este momento si no se adapta a los cambios».
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