Claudio Moroni: "No es razonable resolver el tema de la inflación pisando salarios"

Economía

En diálogo con Ámbito, el funcionario anticipó que buscan una solución para la economía popular, por fuera de un ingreso universal, y que en agosto volverán a aumentar el salario mínimo. Descartó que tenga que eliminarse el impuesto a las ganancias, como plantean dirigentes de la CGT.

El ministro de Trabajo, Claudio Moroni, presidió la reunión anual de la Conferencia Internacional del Trabajo, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que se desarrolla en Suiza. En el discurso de apertura, pidió “normas inclusivas” ante la exacerbación de las desigualdades. Desde Ginebra, dialogó con Ámbito acerca de la centralidad que tomó el rol de la economía popular en la agenda internacional y las posibles soluciones. Consideró que un ingreso universal “no soluciona el problema”. Además, se refirió a los cambios en el impuesto a las ganancias y a la revisión de las paritarias, medidas que aseguró que surgieron del Ejecutivo y no del Congreso.

Periodista: ¿Por dónde pasa la agenda de la OIT?

Claudio Moroni: La Conferencia tiene una agenda constante que son los temas de aplicación de normas y seguimiento de libertad sindical. En este caso apunta a incorporar a la salud y seguridad del trabajo como derecho fundamental. Los otros puntos constantes son el trabajo infantil y la formación profesional, porque en todo el mundo se plantea el cambio de la tecnología y la falta de adecuación entre educación y el sistema productivo. Y después el tema que la OIT quiere rescatar es el que desde su inicio se pensó como las formas asociativas, lo que nosotros llamamos economía popular. Porque no es un fenómeno argentino el tema de esta economía que se mueve fuera de las sociedades típicas de lucro. La OIT no le había prestado mucha atención, aunque desde sus principios lo planteó, entonces lo puso dentro de una agenda.

P.: ¿De esos puntos cuál es el que Argentina tiene mayor desafío?

C.M.: Nosotros presidimos las dos comisiones más importantes, de libertad sindical y de aplicación de normas para controlar las denuncias respecto de si un país cumple las normas de la OIT. Pero de las otras nos interesa el tema de la economía social y la formación profesional. Tenemos un tema en materia de formación profesional, no sólo para los jóvenes que necesitan capacitarse para insertarse en el mercado de trabajo. Sino que hay actividades que se van transformando y requieren que los mismos trabajadores adquieran nuevas habilidades.

P.: En la economía popular un pedido que suele hacerse es el del salario universal, como el proyecto de ley que está en el Congreso. ¿Qué respuesta se le podría dar a este sector?

C.M: Lo primero que tenemos que estudiar bien son los tipos de barreras de acceso: cómo se insertan éstas formas asociativas en el proceso productivo. A veces los problemas que tenés son de barreras de acceso tributarias u organizativas. El tema de la sustitución de ingresos se puede trabajar en forma temporaria o focalizada. Pero lo que necesitás es que la gente se inserte de algún modo trabajando. Sustituir ingresos no es una solución al problema.

P.: El plan Fomentar Empleo que lanzó el Ministerio de Trabajo busca capacitar a 350 mil personas para que se inserten en el mercado formal de trabajo con un incentivo económico. ¿Es incompatible con un ingreso universal? ¿Qué pasa con las otras 7 millones de personas que cobraron el bono?

C.M.: Yo no quiero plantearlo como castigos o incentivos. Aquel que hace el esfuerzo de capacitarse tiene que tener una asistencia porque hay sectores que sin una beca no podrían formarse. Lo que puede hacer el Estado es capacitarlo y generar condiciones para seguir adelante con que el sector privado y algunos estatales que realizan actividades productivas sigan incorporando gente. No vamos a generar 7 millones de empleos en un año, claramente, nadie plantea semejante cosa. Pero, la gente que cobró el bono no es toda gente que está en situación total de desempleo. Tenemos una economía informal en donde lo que no tenemos son actividades registradas. Por eso acá el tema de lo hay que trabajar es laboral y de formación, pero también ver los temas tributarios, tenemos temas que complican la formalidad que tendríamos que revisar.

P.: ¿Cuál podría ser un ejemplo de esto?

C.M.: Ahí la AFIP tiene un muy buen proyecto que está en el Congreso, que es un monotributo productivo, para que la inscripción tributaria en los primeros años de desarrollo de la actividad no se convierta en un problema para el que se inscribe, que sea un sistema directamente sin carga tributaria, esas cosas funcionan.

P.: La oposición plantea que para atacar la informalidad se necesita una reforma laboral, como bajar impuestos o eliminar indemnizaciones. ¿Qué piensa?

C:M.: El diagnóstico es errado, porque lo que llamamos sector no registrado no es un fenómeno uniforme de empleados dependientes que trabajan en una empresa informalmente. También hay autónomos, pequeñas agrupaciones. Pensar que eso se resuelve modificando leyes es un slogan simple que suenan bien pero la solución es más compleja. Una reforma laboral es una fantasía para negar derechos y no aportar ninguna solución.

P.: El salario mínimo que impacta en planes sociales por ahora se mantiene con un aumento del 45%. ¿Cuándo van a actualizarlo?

C.M.: En agosto está prevista la renegociación. La idea es siempre mantenerlo en torno a lo que está la negociación paritaria, que es lo que venimos haciendo, en rigor desde que empezamos a negociar lo pusimos levemente arriba. Igual, en el salario mínimo votan 32 miembros y el Estado lo hace en caso de que no haya acuerdo. Ahí pesan más los paritarios.

P.: Uno de los motivos que explicaron la suba de salarios durante el gobierno de Néstor Kirchner fueron los aumentos del salario mínimo por decreto o de suma fija. ¿Por qué no se tienen en cuenta esas herramientas?

C.M.: Lo que pasa es que en los primeros años del gobierno de Kirchner no había paritarias, en la emergencia del 2001 se suspendieron entonces no había otro mecanismo y se firmaban por decreto, después que se abrió la negociación paritaria no hubo más. El último decreto que hubo fue el que sacamos nosotros al principio del gobierno, en 2019, porque venias del último año de Macri que estuvieron 8 meses de paritarias sin poder cerrarse.

P.: ¿Aumentos de suma fija no serían más progresivos para apuntalar los sueldos más bajos?

C.M.: Mientras las paritarias vayan consiguiendo aumentos salariales adecuados a cómo viene la inflación, yo creo que tenemos que dejar que funcionen de manera libre. En un entorno de altísima inflación como la que estamos teniendo las paritarias vienen resolviendo el tema del salario. Hay algunas más atrasados y otras más adelantadas. También hay sectores que en los últimos 2 años de Macri se dedicaron a sostener el empleo porque estaban en vías de extinción. Ahora que crece el empleo, está recuperando el salario.

P.: A nivel macroeconómico, ¿moverse con paritarias con una nominalidad del 60% puede afectar a la dinámica inflacionaria?

C.M.: La realidad es que en los últimos problemas inflacionarios que tuvimos nunca fue el impulso el salario. Y tampoco me parece razonable resolver el tema de la inflación pisando salarios.

P.: Con estos niveles de inflación, ¿qué pasa si las paritarias del 60% quedan atrasadas? ¿Alcanza con las políticas de ingresos?

C.M.: La mayor parte de las negociaciones colectivas previeron fecha de revisión. Nosotros como pasó este impacto inflacionario importante adelantamos todas, lo hizo el Estado, la política es no meternos por encima de la negociación colectiva sino asistir en caso de que quede corta. Pero el problema de la inflación hay que resolverlo más por el lado de los precios, no tengo dudas, pensar que lo resolvés con política de ingresos no sucede.

P.: El viernes se subió el piso para pagar el impuesto a las Ganancias. Como con el adelanto de las cuotas del salario mínimo, fue una propuesta del Congreso. ¿Qué piensa de esta dinámica de pedidos al Poder Ejecutivo?

C.M: Lo que pasa es que se dicen cosas que ya están anunciadas de antes, que parecen debates y no lo son. Por ejemplo el salario mínimo. Cuando discutimos la última paritaria, uno de los compromisos que asumí es que si sucedía que se adelantaba la inflación, yo anticipaba las cuotas. Es lo mismo que hicimos el año pasado. Ósea que no es que lo hicimos el anticipo porque el Congreso nos impulsó, sino que estaba previsto. En Ganancias si mirás todas las declaraciones cuando se hizo la modificación de la ley en 2021, tanto lo que dije yo como Mercedes Marcó del Pont de AFIP fue que lo que queríamos mantener era a la población asalariada alcanzada por Ganancias en un 10% del total. Habíamos superado el 20%, y dijimos que la tradición argentina es trabajar con el 10% de los altos salarios. Si tomás esas declaraciones lo que hizo Economía ahora es lo que ya estaba previsto.

P.: Algunos dirigentes de la CGT plantean que el “ideal” es eliminar Ganancias de cuarta categoría porque el salario “no es ganancia”. ¿Qué piensa?

C.M.: No conozco países que no cobren ganancias a los que están en el 10% de los sectores que más ganan, no me parece razonable. Y sobre el salario, a partir de determinado rango puede ser ganancia. Un director de una sociedad importante que gana un par de millones de pesos mensuales tiene un salario, ¿por qué vamos a decir que no es ganancia?

P.: ¿Tal vez habría que cambiarle el nombre al impuesto?

C.M.: Hay países que lo llaman de otro modo, es verdad. Acá quedó como Ganancias. Te diría que en términos internacionales que alcance sólo al 10% de los asalariados es una población muy baja.

Dejá tu comentario