17 de octubre 2003 - 00:00

Inoportuno corte de luz genera más tensiones con eléctricas

Un apagón que afectó ayer entre 15 y 30 minutos a unos 380.000 usuarios de la Capital Federal tensó aún más las ya críticas relaciones entre el gobierno y las empresas eléctricas por el tema tarifas. Tras meses de silencio, esas compañías salieron en la última semana a advertir sobre posibles problemas en el suministro durante el verano. Esas declaraciones provocaron una inmediata reacción del gobierno, que dijo que «no tolerará» problemas en la prestación del servicio. Después del inoportuno apagón de ayer, ocasionado, según la empresa Edesur, por un incendio intencional en su área de concesión, el gobierno endureció aún más el tono. Pidió explicaciones exhaustivas que deberán entregarse hoy, y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, consideró «raro» que cada vez que las compa-ñías hacen un reclamo se produzca un corte de electricidad. El apagón afectó sobre todo al microcentro porteño que, ya colapsado por los piqueteros, se quedó sin semáforos. Afectó a la Bolsa y a los bancos, y por poco impide la realización de la Asamblea Legislativa en el Congreso para recibir al presidente de Brasil.

Un apagón de 15 minutos de duración que afectó ayer al centro y a varios barrios de la Capital Federal y a algunos del conurbano bonaerense reavivó la polémica entre el gobierno y las empresas eléctricas. El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, dijo que «es muy raro y sintomático que después de las quejas de las empresas vienen los cortes de luz».

Fernández agregó: «Queremos creer que es una casualidad», aunque extraoficialmente el gobierno dejó nuevamente trascender sospechas de «intencionalidad». Según el jefe de Gabinete «debe haber sido un corte casual y coincidió casualmente con expresiones de empresas de los servicios eléctricos que parecían estar anunciando lo que ocurrió»
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Por su parte, el ministro de Planificación, Julio De Vido, encargó un minucioso informe al secretario de Energía , Daniel Cameron, y éste a su vez pidió explicaciones a las empresas Edenor y Edesur.

El centro de Buenos Aires fue el sector más afectado por el apagón, con la salida de servicio de los semáforos y la suspensión de las actividades en la Bolsa y los bancos. La Casa Rosada fue afectada y también el Congreso Nacional, momentos antes de realizarse la asamblea legislativa para recibir al presidente Lula, la que no hubiera podido realizarse con los grupos electrógenos que tiene el edificio.

El corte de suministro afectó a 330.000 usuarios de Edesur por un período de 15 a 30 minutos, y unos 50.000 de Edenor por unos 10 minutos. Edesur explicó en un comunicado que la interrupción del servicio se inició en su área de concesión debido a «un incendio intencional provocado por terceros debajo de las líneas, en un sector ribereño de Avellaneda, detrás del polo petroquímico (Dock Sud)».


La distribuidora explicó que, como consecuencia del incendio, actuaron los sistemas de protección, haciendo salir de servicio dos líneas de alta tensión que vinculan las subestaciones ubicadas en Bosques y Costanera. La protección opera para que la falla no se extienda al resto del sistema. No obstante, al salir las dos líneas Bosques-Costanera, esto desequilibró a las generadoras que producen energía en la Capital Federal, y por esa razón el apagón también afectó al área de Edenor, aunque en menor medida.

Desde la semana pasada, las empresas eléctricas habían roto el silencio de los últimos meses para advertir que en el verano, al aumentar la demanda, podría haber problemas, debido sobre todo a que el sistema de transporte está operando al límite de su capacidad. También pronosticaron que si se mantiene el actual ritmo de crecimiento económico, y hay poca energía de las centrales hidroeléctricas en el invierno próximo, a mediados de 2004 podría haber problemas de abastecimiento.

En medio de esas declaraciones, el apagón de ayer causó un efecto adverso en el gobierno y en los usuarios. Los funcionarios oficiales insistieron en los últimos días en que las empresas deben cumplir con las inversiones y con la calidad del servicio, tal como lo marca la Ley de Emergencia Económica, mientras se renegocian los contratos.

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