A pesar de que nadie apuesta en el Congreso a favor de la aprobación del polémico «impuesto de emergencia a las ganancias» -que grava con 10% las empresas y personas con ingresos por encima de $ 5 millones y $ 1 millón-, el radical Raúl Baglini terminó ayer de hacer firmar al oficialismo el dictamen del proyecto (los justicialistas lo hicieron en disidencia total) y lo presentó anoche a las 20.30. El avance de la idea no respondió exactamente a un consenso para llevarla adelante. Por el contrario, la iniciativa provocó una nueva crisis en el gabinete ya que mientras Domingo Cavallo la apoya --inclu-so toma ese mayor ingreso de $ 1.000 millones en el cálculo del presupuesto 2002- desde la Presidencia Juan Pablo Baylac informó que, de convertirse en ley, el impuesto sería vetado. Es más, esa declaración fue acordada por Chrystian Colombo en un llamado a Fernando de la Rúa a Alemania. Todo esto después de haber recibido una catarata de quejas por parte de las empresas que ya amenazan con retirar cualquier apoyo al gobierno por la desprolijidad con que se está manejando la política tributaria.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El problema es que esta acción independiente de Cavallo con los diputados del Frepaso y la UCR, provocó un rápida respuesta de los bloques que se reunieron el martes en Presupuesto y Hacienda, lo debatieron con José María Farré y ayer terminaron de reunir las firmas necesarias para llevarlo al recinto de sesiones. Hasta ese momento todos confiaban en actuar bajo la protección del Ejecutivo. Pero luego, Colombo salió abiertamente a rechazar la idea. Ahora ningún legislador quiere aparecer retirando el proyecto y dejando en evidencia una desprolijidad que, 48 horas después de comenzar el episodio, todavía muy pocos entienden. Por eso es que se siguió adelante con el trámite legislativo derivando al gabinete la solución del conflicto. « No somos locos. Cavallo nos pide algo y ahora tenemos que poner la cara para aparecer como irresponsables dando marcha atrás a las pocas horas de presentarlo. Y todo porque no se ponen de acuerdo en el Gabinete. Que esto lo solucionen ellos», decía ayer la conducción del radicalismo en Diputados.
El proyecto es impulsado por los diputados del Frepaso y la UCR, por pedido de Cavallo, algo que se niega oficialmente, y rechazado por el resto del gobierno y, hasta ahora, el justicialismo.
Que a Colombo no le gustó la idea fue algo sabido desde el martes por la noche, pero ayer Baylac terminó de colmar la paciencia de los diputados. «De ninguna manera es voluntad del gobierno apoyar una situación de esta naturaleza en estas circunstancias. Además se ha dicho: nuevos impuestos no», dijo el vocero presidencial por orden de De la Rúa.
«Si bien es una actividad que se está desarrollando en el ámbito parlamentario y tengo enten-dido que incluso tiene apoyo de algunos radicales, habrá que ver cómo operan los responsables del área económica y de la política fiscal para evitar que se vuelvan a aplicar nuevos impuestos», agregó.
Mientras tanto, los frepasistas, como Alessandro, y algunos radicales siguen defendiendo la idea basados en que «por la emergencia se tuvo que recurrir a una serie de medidas, como suprimir gastos. Esto se hizo a partir del recorte de salarios y jubilaciones. Entonces nos pare-ce a nosotros de absoluta justicia tributaria también ir por el lado de los ingresos».
Muchas son las explicaciones que el oficialismo intentó en los últimos dos días para justificar la desprolijidad que significa avanzar con un proyecto que sube en 10 puntos el Impuesto a las Ganancias para las pocas empresas y personas con dividendos e inversiones en la Argentina y unas pocas horas después descalifi-carlo desde el mismo poder que lo impulsó.
Uno de los negociadores en el Congreso dio una de las pocas respuestas que, aunque poco creíble, daría un marco para subir impuestos: «Cavallo lo necesita para cerrar un agujero de $ 1.000 millones que le queda en el presupuesto 2002. este monto esta calculado para eso», dijo.
De acuerdo con lo explicado por Farré estarían alcanzadas unas 280 empresas que presentaron en los últimos años ganancias superiores a $ 5 millones, lo que produciría una recaudación de $ 1.000 millones. Y unas 250 personas físicas que registraron en el mismo período ingresos superiores a $ 1 millón, que aportarían $ 56 millones a la recaudación.
Dejá tu comentario