M idiendo fuerzas, con formaciones muy nutridas de ambas partes, oferta y demanda se están cruzando con temperaturas todavía más candentes que las que asuelan a Buenos Aires. En la rueda de ayer, viniendo de un formidable rebote y que salió desde el punto más bajo del valle para trepar luego 6% hasta el cierre, quedaba la chance de que con tal «barrido» el mercado quedara limpio. Y esto pareció ser cierto hasta el extremo de que los niveles de máxima en el Merval alcanzaron los 1.218 puntos desde un cierre previo en los 1.198. Pero una vez con la casa en desorden, tras zonas donde se pierde el curso armonioso, las sorpresas están a la vuelta de cada nueva oleada de órdenes. Y el Merval vio que le rebanaban lo ganado, para retroceder a 1.203 puntos (muy cerca del mínimo), quedando solamente con 0,4% de alza.
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De todo el fuego cruzado de órdenes, tenía que hacerse una suma de negocios para delicia de los tesoreros de la Bolsa y el Mercado de Valores. Y resultaron $ 106 millones totales, aunque con CEDEAR también en otro buen nivel, llevando $ 28 millones de efectivo. Ergo, unos $ 76 millones fueron para las acciones locales -muy buena marca-y se produjo ese recambio de posiciones, tomas de utilidad, búsqueda de efectivo, todo en un solo paquete. La plaza quedó con las contrapartidas sin abandonar el gesto fiero, haciendo verdad el viejo axioma de: «Donde las dan, las toman...». Lo interesante es que se hace mercado cumpliendo con los signos vitales. Atractivo.
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