20 de enero 2003 - 00:00

Invierten u$s 2 millones en bodega para exportar (20/01/03)

Para dos empresarios, el negocio del alcohol es un camino de ida y de vuelta: el grupo que conformaron hace cuatro años tomó a su cargo la importación de varias marcas «premium» de bebidas, y a la vez están a punto de comenzar a exportar el vino que producen en Luján de Cuyo (Mendoza).

Así, hace algunos días Pierre Thibaud y Jacques-Louis de Montalembert (el primero ex CEO de Chandon Argentina y actual director de Loma Negra; el segundo, uno de los accionistas de BAC, el holding de la familia Bemberg que controla el grupo Quilmes) se hicieron cargo de la distribución de varias marcas de bebidas importadas cuya comercializadora -como tantas otras empresas- decidió abandonar el país.

Se trata de Maxxium Argentina SA, hasta ahora subsidiaria de Maxxium Worldwide, que -además de en la Argentina- comercializaba en Brasil, México y el resto de América latina las marcas de sus accionistas: Remy Cointreau, Absolut (vodka sueca), Higland Distillers y Jim Beam (whisky). Ahora el negocio será de ambos empresarios en sociedad con Fernando Freixas, que se desempeñaba como CEO de Maxxium. «Muy probablemente cambiaremos el nombre de la empresa a 'Tres Blasones'», dice Freixas. Thibaud y Montalembert sumarán esos «brands» a su negocio principal: los vinos Ruca Malén, de su propia bodega Bacchus. Thibaud dijo a este diario que la próxima vendimia «ya se procesará en nuestras propias instalaciones de Luján de Cuyo», en la que invirtieron poco más de u$s 2 millones, una cifra poco significativa hasta hace un par de años, pero que hoy toma otra dimensión, de cara a la devaluación del peso.

«El negocio de las bebidas importadas cayó 70% en volumen, de un año a esta parte. Pero creemos que todavía hay mercado para las que traeremos»,
arriesga Thibaud. «Además, será más fácil colocar nuestros vinos en compañía de esas marcas».

Hasta la inauguración de su bodega, los tres primeros años de producción vinificaron en la bodega Alta Vista (del grupo francés D'Aulen), pero -según dice Thibaud- «tuvimos que irnos de allí porque el mercado creció tanto que ya no tenían capacidad para alquilarnos. Por eso nos decidimos a hacer nuestra propia bodega en Luján de Cuyo, que estamos a punto de inaugurar»

Afirma que «hacíamos 180.000 botellas por año, pero a partir de la próxima vendimia duplicaremos esa cifra. Aspiramos a exportar buena parte de esa mayor producción». Thibaud dice que están a punto de comprar más viñedos para tratar de autoabastecerse de uvas.

«Los viñedos buenos tardan cerca de 10 años para entregar uva de calidad óptima; los que estamos mirando tienen entre siete y ocho años de antigüedad»
, dice.

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