11 de abril 2005 - 00:00

Japón sobre el canje: "Fue lamentable y de mala fe"

Se inauguró ayer la reunión anual del Banco Interamericano de Desarrollo con un nuevo reclamo al gobierno. Lo hizo el ministro japonés de Finanzas al recalcar la mala fe en las reestructuración de la deuda en default. Esto no hace más que anticipar el rechazo que aún existe entre varios países del Grupo de los Siete al canje de la deuda pese a 76,15% de aceptación. Hay pocos avances en la negociación con el FMI y todo indica que nuevamente será Estados Unidos quien defina. Por ahora el gobierno norteamericano elude pronunciamientos concretos al respecto y se prevé que recién para junio-julio podría haber avances concretos. El gobierno no cede a las presiones: insiste en que no se reabrirá el canje de la deuda.

Roberto Lavagna, Sadakazu Tanigaki y Rodrigo de Rato.
Roberto Lavagna, Sadakazu Tanigaki y Rodrigo de Rato.
Okinawa - El ministro de Finanzas japonés, Sadakazu Tanigaki, dejó de lado por un momento los modales orientales para salir a criticar duramente a la Argentina por el resultado del canje. Consideró « lamentable» que el país haya actuado de «mala fe» en la operación, lo que luego mereció una respuesta también contundente de Roberto Lavagna (ver aparte).

«Considero realmente lamentable que la Argentina haya fracasado en negociar de buena fe con sus acreedores y haya actuado unilateralmente sin dar otra opción a sus acreedores»,
acusó. Y enseguida explicó que «no podemos dejar que la forma argentina de enfrentar su deuda se convierta en un mal precedente porque entonces sería un peligro moral».

La posición del funcionario japonés preocupa no sólo porque demuestra que la visión internacional sobre la situación de la Argentina sigue siendo muy mala, sino también porque Japón es uno de los países que más pesa dentro del FMI y esta postura adelanta que el directorio de la institución pondrá muchos reparos para que la Argentina llegue a un nuevo acuerdo.
Ocurre que aún cuando la aceptación del canje fue alta (76,15%), la sensación que continúa imperando es que el gobierno forzó a muchos inversores a ingresar, pero sin una negociación previa.

• Sabor amargo

En Japón había cerca de u$s 2.600 millones en bonos samurai (emitidos en yenes) que entraron en default y, por lo tanto, formaron parte de la renegociación de la deuda encarada por la Argentina. A pesar de que 95% de los inversores ingresó en la oferta, evidentemente entre los japoneses quedó un sabor amargo.

El ministro insistió en que «es muy lamentable que esos bonos hayan sido vendidos a inversores, que estaban haciendo esta colocación financiera pensando en su retiro o en sus pensiones». La situación tiene, en realidad, un claro parecido con lo ocurrido en Italia, aunque las dimensiones son mucho más reducidas. En Japón, de hecho, sólo se reestructuraba 3,1% de la deuda, mientras que en Italia la proporción llegaba a 15%.

Si bien Tanigaki fue muy duro con la Argentina, tampoco ahorró críticas para el resto de América latina. En la inauguración de la Reunión Anual del BID, instó a la región a mejorar sus marcos regulatorios y a renovar el sector financiero.

«Ambas regiones tienen que mejorar su competitividad en el mundo. Tenemos que tener en mente que podemos ser socios para lograr la mutua prosperidad», añadió.

• Interés

Según el ministro, mientras que Asia desea garantizarse el acceso a las materias primas de América latina, esta región tiene interés en ampliar sus exportaciones a las economías asiáticas en rápido crecimiento.

Si bien elogió algunos avances latinoamericanos, el ministro japonés consideró que aún «no es satisfactoria» la caída de los niveles de pobreza, y resaltó además la necesidad de fortalecer a las pymes como promotoras de empleo.

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