Jubilación a los 55: "Es mejor un esquema de seguro de desempleo"

Economía

La propuesta oficial -que anticipó este diario- sobre un cambio en la edad de retiro (55 años con 30 de aportes) genera ciertas dudas entre los especialistas. A continuación la opinión de un experto.

Rafael Rofman, actual director del programa de protección social de CIPPEC, lideró programas del Banco Mundial en temas de protección social y desarrollo humano para países de la región. Este economista especializado en demografía y previsión social es, sin duda, una voz calificada para opinar de la iniciativa que ha trascendido sobre una nueva opción de retiro jubilatorio a los 55 años. Mientras participa de una conferencia en la UE aceptó dialogar con este diario sobre la propuesta.

Periodista: Con lo poco que aún se sabe qué opina de la iniciativa oficial de bajar la edad de retiro a 55 años (con 30 años aportes).

Rafael Rofman: Sin conocer mucho más de lo visto en algunas publicaciones periodísticas, creo que en general la idea de usar el sistema previsional como un sucedáneo de un esquema de desempleo no es buena, es mejor usar explícitamente un esquema de desempleo porque ahí uno define con más claridad los recursos escasos donde prioriza, y no es obvio que deba priorizar siempre en los mayores, a veces sí pero a veces no. Creo que al ponerlo como parte de lo previsional se convierte lo de desempleo automáticamente en algo para un grupo de edad predeterminado cuando parecería que la discusión debería ser más profunda.

P.: ¿En el resto del mundo hacia a dónde van los sistemas previsionales en este aspecto?

R.R.: En general la mayoría de los países del mundo tienden a aumentar la edad jubilatoria, con flexibilidad. Esto quiere decir que por un lado aumentan las edades estatutorias, las edades en las cuales se percibe el beneficio completo, pero también permiten retiros más temprano bajo determinadas condiciones. Pero de vuelta, no es como respuesta a un problema de desocupación sino que es como una estrategia de flexibilización y de reconocimiento de preferencias variables para la población.

P.: ¿En caso de que avance la iniciativa oficial que recomendaría para no generar más parches futuros?

R.R.: Básicamente creo que es mucho mejor apuntar a esquemas más integrales que piensen las distintas variables que a estrategias de correcciones pequeñas en el sistema previsional que funcionan como parches y muchas veces se contradicen, se superponen, generan ruido y dificultan después la implementación del sistema. Si se refería a esto, estoy de acuerdo que es mucho mejor pensar en una reforma integral que pensar en un esquema de parches.

P.: Me refería a que si llegara a prosperar este cambio ¿qué aconsejaría para que el parche no sea tan malo?

R.R.: Me parece que en principio hay que tener un mejor diagnóstico. Si se trata de un problema de desempleo, o es el desempleo de este grupo etario más serio (y con consecuencias más graves) que el de otros, o sería mejor priorizar por otro lado. Aun así, otorgaría un seguro de desempleo, no una jubilación. Si lo que se quiere es hacer más flexible el sistema previsional me parece bien, pero eso requiere cambiar reglas para que, al mismo tiempo, sea flexible pero con incentivos a permanecer en el mercado de trabajo. Si no, se corre el riesgo de estar invitando a todos los trabajadores de 55-60 años y más años a trabajar en negro y recibir la jubilación adelantada.

P.: ¿Qué cree que el FMI pueda pedir dentro de un nuevo acuerdo en materia previsional?

R.R.: No sé qué podrá solicitar, ni siquiera sé si este tema entrará dentro de la discusión con el Fondo, solo lo saben los responsables del FMI y de Economía. Pero me parece que más allá de este aspecto, el gran problema que tiene hoy el sistema previsional argentino es que está muy fragmentado, es muy inequitativo, es mucho más caro de lo que debería ser para dar el nivel de beneficio y la cobertura que está dando, y esto tiene que ver con que hay muchos regímenes de excepción, hay muchos jubilados jóvenes, hay mucha duplicación de jubilaciones, que hacen que al final del día haya algunos beneficiarios en condiciones muy buenas y muchos beneficiarios en condiciones malas, y en el total el sistema le cuesta mucho a la sociedad. Se puede tener un esquema que sea más justo, que sea más equilibrado, y que sea menos costoso, pero para eso hacen falta tomar decisiones muy fuertes en términos de reformas.

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