9 de mayo 2005 - 00:00

Juguetes: Kirchner prometió "medidas"

El presidente Néstor Kirchner prometió «medidas» para contrarrestar el ingreso «indiscriminado» de juguetes provenientes desde China. Y si bien el hecho de haber reconocido al gigante asiático como «economía de libre mercado» impide a la Argentina aplicar el mecanismo de las salvaguardas, quienes escucharon la promesa presidencial aseguran que dichas medidas «quizá no se llamen salvaguardas, pero de hecho funcionarán como tales».

Como ya le ha pasado a mucha otra gente, dirigentes de varios sectores industriales fueron a verlo a Alberto Fernández y terminaron cara a cara con Kirchner, a quien le plantearon -entre otros temas- su preocupación por el incremento durante el primer trimestre del año de más de 130% en la importación de juguetes en comparación con el mismo período de 2004. En una afirmación casi críptica, el primer mandatario prometió una solución para los juguetes similar a la que se alcanzó para el calzado; lo llamativo es que los industriales de este sector siguen reclamando por la importación de pares en una cifra muy superior a la pactada con sus colegas brasileños, a precios de dumping y con subfacturación, por lo que dicha «solución» -puede decirse- es al menos insatisfac toria.

Al despacho del jefe de Gabinete concurrieron Aldo Karagozian -titular de la Fundación Pro Tejer-, Marcelo Fernández -de la CGE- y Jorge Sorabilla, en nombre de la Unión Industrial Argentina (UIA). Del otro lado de la mesa se sentó -además de Alberto F.- el secretario de Industria, Miguel Peirano. Tanto Karagozian como Sorabilla representan a los textiles, uno de los sectores denominados «sensibles» en la complicada relación de la industria argentina con Brasil.

Después de intercambiar ideas durante un rato, la puerta que comunica el despacho de Fernández con el de Kirchner se abrió (no tan) sorpresivamente, y el Presidente se sentó a charlar con los empresarios. Fue entonces que se interiorizó de la crítica situación de la industria del juguete e hizo la promesa apuntada más arriba. El sector había solicitado ya en marzo algún mecanismo de protección.

De todos modos, parece una pelea perdida de antemano, dado que China produce más de 90% de todos los juguetes que se consumen en el planeta. Por este dato parece casi ilusorio que una economía sin escala como la Argentina pueda aspirar a competir con China, salvo que lograra (por caso) una industria especializada en algún tipo de producto de alto precio, como hizo Dinamarca con los juguetes de madera.

Los fabricantes locales aseguran que lo que llega de Oriente -igual que con el calzado- viene subfacturado y producido en lugares donde la mano de obra es casi esclava. «Por eso habría que poner algún freno, no porque estemos pidiendo proteccionismo», dijo uno de los asistentes al encuentro. Kirchner contestó que harán lo mismo que con el calzado.

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