Kicillof: "Las declaraciones de Pollack parecen un manual sobre cómo dañar a la Argentina"
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"Argentina depositó 539 millones de dólares y los bonos los consideramos como pagados. Eso sería una cuestión concluida si el Bank of New York Mellon (BoNY) no le hubiera consultado al juez Griesa. Esa plata es de los bonistas del canje, quédense todos tranquilos", dijo.
Kicillof aclaró, ante versiones sobre iniciativas de bancos privados de llegar a acuerdos directos con los holdouts, que el "Gobierno no se opone" a ese tipo de negociaciones, siempre y cuando no se involucren fondos del Estado.
El titular del Palacio de Hacienda precisó además los fondos depositados, por ejemplo, el Banco de Nueva York, a quien el juez Griesa le bloqueó esas divisas, "tiene 60 días para ver si le dan lugar o no al pedido" de los bonistas para cobrar "y tomar las acciones correspondientes".
Advirtió que "esto no va a ser sencillo de determinar por lo inédito", y señaló: "Supongamos que el banco (de Nueva York) decide considerar esto como un incumplimiento de la Argentina, entonces eso se apelará y pasa a judicializarse antes de que haya alguna consecuencia".
El ministro comenzó explicando las especificaciones de los prospectos de los bonos que entraron en el canje, para dejar en claro que ninguna de ellas incluye la posibilidad de que se declare un default, aún en un caso como el presente, en el que Argentina depositó los fondos para los pagos correspondientes pero un juez impide que eso se efectivice.
Recordó que existen cuatro posibilidades para que se declare el default: no pago, incumplimiento cruzado, moratoria o que se objete la validez de los títulos externos y remató señalando que en ninguna de ellas incurrió el Gobierno.
Recordó que "a la fecha, el juez Griesa continúa sin expedirse" sobre la posibilidad de desbloquear los fondos de los bancos para que los bonistas reestructurados puedan cobrar lo que les corresponde, situación que caracterizó como "estar en el limbo".
Insistió en que el juez Griesa accionó perjudicando a terceros (los bonistas reestructurados) "para favorecer a los buitres, que parece ser uno de los objetivos centrales del juez".
A su juicio, "esto es un hecho judicial sin precedentes en la historia" y consideró que "no puede haber más que mala voluntad de los que quieren sembrar el pánico y hacer parecer esta situación como la del 2001".
Afirmó que los sectores que "agitan el fantasma del default" tienen "la intención de desinformar políticamente, y generar un clima en el que dicen que 'el Gobierno hizo esto y ahora hay incertidumbre, la gente no va a invertir, habrá un desastre, se agrava la inflación, habrá desempleo y se vendrán las siete plagas de Egipto'."Los que dicen eso -continuó- lo hacen porque quieren que esto pase".
Kicillof afirmó que el problema surgió porque "el juez hizo una interpretación estrambótica de la cláusula estándar y pretendió que la República no pueda pagarle al 92% de los tenedores de bonos que entraron en el canje y se le pague diez veces más a los que no entraron".
No obstante, Kicillof afirmó que "la esperanza que tenemos es que esta gente entre en razón, que se deje guiar por la sensatez, y por lo que han dicho todos los países del mundo, que esto era insólito y peligroso".
Finalmente expresó: "Esperamos -agregó- que esto se resuelva más rápidamente que cuando venza el próximo pago, que el juez tome la determinación que tenga que tomar, que suspenda la sentencia y no delegue esta decisión a una de las partes, porque ahora la mesa de negociación es una mesa inclinada".




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