Kirchner alaba a Lula, pero Brasil le saca más ventajas a Argentina

Economía

Hace 72 horas, Néstor Kirchner dijo que Lula da Silva es el mejor presidente que tuvo Brasil. Hay que reconocer que tiene razón, por lo menos en lo que respecta al intercambio comercial entre los dos países. Brasil sigue inundando de productos a la Argentina a pesar de que la paridad cambiaria favorece a nuestro país. Además, esos productos son principalmente autos y celulares, con alto valor agregado, frente a granos y combustibles que se exportan a ese país. Es una muestra de las inconsistencias en la política económica actual. Se insiste en un dólar alto para promover exportaciones, pero se aplica al mismo tiempo un alto impuesto al que vende al exterior (llega a 45% para petróleo). Hoy las empresas argentinas para ser competitivas y exportar deben sortear innumerables trabas estrictamente locales. No de tipo de cambio. La más importante: el alto costo laboral, por impuestos y eventuales juicios e indemnizaciones.

El déficit comercial con Brasil cayó 54% en diciembre frente a un año atrás, pero cerró en 2006 prácticamente en el mismo nivel de 2005, en u$s 3.600 millones.

En diciembre las exportaciones argentinas crecieron 51% (u$s 792 millones) mientras las brasileñas lo hicieron sólo 7% (u$s 964 millones), de modo que el desequilibrio bajó a u$s 172 millones cuando en diciembre 2005 había superado los u$s 374 millones.

El balance de 2006 muestra además que el intercambio creció 22% alcanzando un récord de u$s 19.771 millones. Este aumento fue mérito de ambos países que aportaron, cada uno, u$s 1.800 millones más de exportaciones respecto a 2005. Brasil exportó al mercado argentino por u$s 11.714 millones, lo que es 18% más que en 2005, mientras que las ventas externas de la Argentina crecieron 29% sumando u$s 8.057 millones.

El año pasado el déficit había trepado a u$s 3.674 millones, nivel que sigue constituyendo un récord histórico en el comercio bilateral.

Los principales bienes exportados por Brasil fueron automóviles; celulares (más de u$s 600 millones); fueloil (u$s 300 millones); autopartes; mineral de hierro (u$s 250 millones); productos químicos, y maquinaria agrícola. Por el lado argentino, donde hay una mayor concentración, se destacan trigo (u$s 815 millones); naftas para petroquímica (u$s 710 millones); y automóviles.

A lo largo de 2006 se mantuvo la ventaja cambiaria a favor de la Argentina -el peso es más barato que el real- llegó a tocar máximos de 48% a comienzos de mayo para ubicarse entre 40% y 45% en promedio para el resto del año. De modo que el argumento que justifica la necesidad de tener un tipo de cambio alto para ser competitivo y ganar mercados parece no encajar en este caso.

En cambio, tener una alta tasa de crecimiento económico y un buen desempeño del sector manufacturero sustentado en el sostenido aumento del consumo interno, serían factores determinantes para explicar la performance del comercio bilateral. Una economía en franca recuperación y crecimiento como viene siendo la argentina desde 2003, con tasas de crecimiento del Producto de 9% anual promedio (mientras la brasileña apenas crece 3%) resulta una aspiradora de insumos y bienes industrializados, demanda que es fácilmente satisfecha por los exportadores brasileños.

Todo ello a pesar de las restricciones impuestas desde la gestión del ex ministro Roberto Lavagna a varios sectores industriales como electrodomésticos (heladeras y lavarropas), calzados, textiles (denim, toallas) que mediante cupos frenaron, en parte, la avalancha de importaciones desde Brasil.

Para Brasil el mercado argentino se ha consolidado como el segundo principal destino de sus exportaciones detrás de Estados Unidos y muy por encima de China.

Cabe señalar que el superávit brasileño no es producto que ha cerrado aun más su economía. Todo lo contrario. Pese ha haber crecido menos de 3% este año, sus importaciones totales se incrementaron más de 25% anual llegando a u$s 73.600 millones. Los mercados más favorecidos del boom importador brasileño fueron: China con un aumento de 50% de sus ventas a Brasil; países de la ALADI 42%; Europa Oriental 30%; y Oriente Medio con 27%.

Esto indicaría que la Argentina no ha sabido aprovechar ni la cercanía, ni la ventaja cambiaria, ni el beneficio arancelario de ser socio privilegiado de Brasil.

Según la Cancillería argentina esto se corrige encarando a Brasil como un continente más que como un país a la hora de definir políticas de promoción comercial. En respuesta a esto, implementarán un plan este año con la activa participación de los 20 consulados argentinos radicados a lo largo de Brasil.

Dejá tu comentario