El Ministerio de Economía trabajó ayer contrarreloj para terminar a tiempo las modificaciones al proyecto de presupuesto nacional 2003, pero finalmente la presentación real al Congreso se realizaría recién hoy. Así, el gobierno de Néstor Kirchner incumplió por un día el precepto constitucional que obliga a presentar el proyecto de presupuesto al Congreso el 15 de setiembre de cada año. Las razones de la demora fueron varias. El Presidente ayer volvió más tarde que lo previsto desde Santa Cruz, por lo que la firma del proyecto se demoró. Además, Kirchner quiso revisar nuevamente tanto las partidas de gasto como el mensaje de elevación y la posibilidad de incorporar el pedido formal para una reducción progresiva del impuesto al cheque, tal como anunció hace 15 días. Esto modifica los avances que el gobierno había hecho en julio al Congreso sobre la redacción final del proyecto. En Economía, mientras tanto, debieron modificar partidas y ajustar cálculos de recursos alternativos al mismo tiempo que el Presidente decidía modificaciones de último momento. Hacia la tarde, se anunció que Roberto Lavagna haría el esfuerzo de terminar a tiempo para cumplir con la presentación, al menos, del mensaje y proyecto, relegando para hoy el envío con las planillas de gastos y recursos. Se especuló, incluso, con el ingreso del proyecto a la medianoche, pero un rato después el personal de mesa de entrada de Diputados ya no respondía en sus oficinas y se anunciaba la postergación para hoy.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Kirchner siguió también con el mismo estilo que le imprimió a la negociación con el FMI. Hasta ahora, la costumbre siempre fue que el Ministerio de Economía elaboraba el proyecto, después de reuniones primero con ministros y luego con el presidente de la Nación, y luego se sometía a la firma del primer mandatario. Esta vez, cuando todo estaba terminado, Kirchner decidió ponerle su toque personal a la iniciativa y abrió, a su vuelta de Río Gallegos, otra ronda de discusiones, ahora con él como redactor principal del proyecto. «Los CD para la presentación ya están listos. Sucede que antes el último eslabón era Economía. Ahora la Presidencia define todo», se excusaban ayer en los pasillos del ministerio.
De todas formas, no se modificarán las proyecciones macroeconómicas en base a las cuales se redactó el cálculo de gastos y recursos. Básicamente, el gobierno no puede cambiar nada de lo comprometido en la carta de intención con el FMI: conservar 3% de superávit fiscal sobre el PBI, crecimiento estimado de 4%, una inflación de 7% y un cálculo de dólar a $ 2,95.
•Administración
El análisis de último momento giró, por el contrario, en la forma en que se administrarán los fondos destinados a obra pública, que Kirchner quiere eficientizar, y el cálculo de recursos, que Lavagna estimó en $ 79.000 millones hasta anoche.
Si el Presidente quiere cumplir con su promesa de reducir el impuesto al cheque, deberá estudiar la forma de compensar esos ingresos, ya que en ningún momento se mencionó la posibilidad de reducir el gasto.
El mensaje de avance del presupuesto 2004 que el gobierno envió al Congreso el pasado mes de julio, como también obliga la Constitución, proponía una modificación del sistema tributario bajando derechos de exportación, eliminando el Impuesto a la Ganancia Mínima Presunta y reduciendo el costo de algunos planes de promoción impositiva. También se planteó establecer reducciones en las retenciones a las exportaciones a partir de 2005. Pero, luego, Kirchner planteó que se quería bajar gradualmente la presión de impuesto al cheque, primero permitiendo la compensación con otros impuestos y luego planteando una reducción de la alícuota que se paga por los débitos y créditos en cuentas bancarias.
Además, la reformulación del gasto en materia de inversión pública y ayuda social traerá novedades. El tema lo había adelantado Lavagna: «Vamos a presentar el proyecto de presupuesto, que tiene definiciones muy importantes, porque habrá un aumento de la inversión para el desarrollo social, educación, incluyendo ciencia y tecnología y obra pública», dijo, antes que Kirchner decidiera volver a meter el bisturí en el presupuesto.
Dejá tu comentario