Kirchner descarta pago efectivo a acreedores y traba más un acuerdo
Desde el gobierno se preocuparon ayer por bajarle las expectativas a la posibilidad de que la oferta a los acreedores incluya «endulzantes». Es decir, un pago en efectivo -se hablaba de u$s 600 millones-a quienes acepten la propuesta argentina para salir del default. «No vamos a ceder en nada respecto de lo ya anunciado», fue la posición que ayer deja-ron trascender desde Casa Rosada. Se confirma así que una buena parte de las recomendaciones que acercaron los bancos extranjeros, que asesoran al gobierno, será descartada. Lo delicado es que todo esto aumenta la tensión cuando falta un mes para que se conozca la propuesta final de la Argentina para salir del default. Una posibilidad que evalúa el equipo económico (y por la cual ya hubo conversaciones informales) es que sea el FMI el que otorgue el dinero para ese «endulzante». Es casi imposible que ello ocurra con el organismo internacional que busca reducir sus créditos sobre la Argentina. El único dato positivo es que este año el superávit pri-mario será de casi 4% del PBI, aun cuando el gobierno se embarque en un aumento del gasto adicional de $ 1.000 millones. El dato ya está en poder del FMI. Se esperan dos semanas intensas de negociaciones y nuevas reuniones con acreedores.
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Guillermo Nielsen
La propuesta presentada el viernes por los bancos asesores al secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, sugiere un aumento del superávit fiscal a partir de 2005 (3% para la Nación, contra 2,4% actual y mantienen 0,6% para las provincias), que se reconozca parte de los intereses vencidos y sólo propone la alternativa de un pago inicial (denominado up-front en la jerga financiera) como premio a quienes acepten el canje.
El argumento es que desde 2002 se efectuaron pagos netos por u$s 7.000 millones a los organismos multilaterales, con lo cual ahora el Fondo podría «devolver» una parte para acercar las posiciones con los acreedores.
Habría dos temas que sí está dispuesto a analizar el presidente Néstor Kirchner para delinear la propuesta final:
• Qué acreedores tendrán derecho a percibir el bono Par: la idea es reservar esta opción para los bonistas internacionales individuales, como el caso de los italianos. Son los más reacios a aceptar una quita de capital y, por lo tanto, sólo aceptarían un título sin descuento, aunque sea de largo plazo (la propuesta de Dubai establece 42 años).
• Cómo se aplicará el «premio por crecimiento» a quienes acepten la quita: ya está prácticamente descartada la posibilidad de aplicarlo al capital de la deuda. Bosnia es el único país que lo hizo, pero no involucraba el enorme monto de deuda que está renegociando la Argentina. Por lo tanto, se avanza con la idea original, que es ofrecer un premio en el cupón de intereses a quienes sí acepten la quita. Aún resta definir a cuánto ascenderá ese premio.
• Letra chica
Por supuesto, también se está avanzando con la «letra chica» de la propuesta, que también podría tener mejoras, por ejemplo, con bonos de menor duración y tasas de interés algo más elevadas.
Otro de los temas delicados pasa por el acuerdo con las AFJP. En este caso, la idea sería equiparar la quita con la que ya sufrió Nación AFJP al aceptar la pesificación a 1,40 más CER, aunque a través de un bono con legislación argentina que cotice en dólares.
Con este cuadro de situación, el equipo económico aspira a alcanzar una aceptación de 66%: entre las AFJP, los tenedores locales -que en general se presentan más predispuestos pese a la quita- y los inversores individuales del exterior (que recibirían el bono Par) esperan acumular la masa crítica.



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