10 de mayo 2004 - 00:00

Kirchner descarta pago efectivo a acreedores y traba más un acuerdo

Desde el gobierno se preocuparon ayer por bajarle las expectativas a la posibilidad de que la oferta a los acreedores incluya «endulzantes». Es decir, un pago en efectivo -se hablaba de u$s 600 millones-a quienes acepten la propuesta argentina para salir del default. «No vamos a ceder en nada respecto de lo ya anunciado», fue la posición que ayer deja-ron trascender desde Casa Rosada. Se confirma así que una buena parte de las recomendaciones que acercaron los bancos extranjeros, que asesoran al gobierno, será descartada. Lo delicado es que todo esto aumenta la tensión cuando falta un mes para que se conozca la propuesta final de la Argentina para salir del default. Una posibilidad que evalúa el equipo económico (y por la cual ya hubo conversaciones informales) es que sea el FMI el que otorgue el dinero para ese «endulzante». Es casi imposible que ello ocurra con el organismo internacional que busca reducir sus créditos sobre la Argentina. El único dato positivo es que este año el superávit pri-mario será de casi 4% del PBI, aun cuando el gobierno se embarque en un aumento del gasto adicional de $ 1.000 millones. El dato ya está en poder del FMI. Se esperan dos semanas intensas de negociaciones y nuevas reuniones con acreedores.

Guillermo Nielsen
Guillermo Nielsen
Altas fuentes del gobierno se ocuparon ayer de desestimar la posibilidad de aplicarle «endulzantes» a la oferta final que se realizará dentro de un mes a los acreedores. «Los bonistas ya saben cuáles son nuestras posibilidades reales, no estamos dispuestos a ceder lo que dijimos hasta ahora», según explicaron ayer a Ambito Financiero.

De esta forma, desde el ala política del gobierno salieron a enfriar las expectativas por la presentación efectuada el viernes por el sindicato de bancos del exterior que asesora al Ministerio de Economía. Las reuniones continuaron el fin de semana y esperan que en dos semanas ya estén listos prácticamente todos los detalles de la oferta que serán discutidos con los acreedores antes de la presentación final.

La propuesta presentada el viernes por los bancos asesores al secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, sugiere un aumento del superávit fiscal a partir de 2005 (3% para la Nación, contra 2,4% actual y mantienen 0,6% para las provincias), que se reconozca parte de los intereses vencidos y sólo propone la alternativa de un pago inicial
(denominado up-front en la jerga financiera) como premio a quienes acepten el canje.

Sin embargo, las tres posibilidades fueron desestimadas de plano desde la Casa Rosada. «La propuesta se basará en lo presentado en Dubai, que no incluyó ninguno de estos tres puntos», explicaron.

El planteo es que la actual recaudación tiene un importante componente de impuestos distorsivos que se irán eliminando con el tiempo. Además, mañana se anunciará el plan de energía que incluye construcción de gasoductos, redes eléctricas y una compañía estatal que precisan de fondos públicos. Por lo tanto, lo que «sobre» del superávit será aplicado a ese destino, con el objetivo de «mantener los altos niveles de recuperación económica». Aun así, sería de 4% del PBI este año (ver vinculada)

• Descartado

En cuanto al pago inicial, ya habría quedado completamente descartado que se utilice dinero del superávit fiscal para «endulzar» a los bonistas. Sin embargo, no están cerradas todas las puertas: «Estamos sondeando informalmente al FMI para que sean ellos los que pongan ese dinero», aseguraron en el gobierno. Sería, por lo tanto, la primera pulseada que el equipo económico tendría con Rodrigo Rato, el flamante director gerente del FMI.

El argumento es que desde 2002 se efectuaron pagos netos por u$s 7.000 millones a los organismos multilaterales, con lo cual ahora el Fondo podría «devolver» una parte para acercar las posiciones con los acreedores.

Habría dos temas que sí está dispuesto a analizar el presidente
Néstor Kirchner para delinear la propuesta final:

Qué acreedores tendrán derecho a percibir el bono Par: la idea es reservar esta opción para los bonistas internacionales individuales, como el caso de los italianos. Son los más reacios a aceptar una quita de capital y, por lo tanto, sólo aceptarían un título sin descuento, aunque sea de largo plazo (la propuesta de Dubai establece 42 años).

Cómo se aplicará el «premio por crecimiento» a quienes acepten la quita: ya está prácticamente descartada la posibilidad de aplicarlo al capital de la deuda. Bosnia es el único país que lo hizo, pero no involucraba el enorme monto de deuda que está renegociando la Argentina. Por lo tanto, se avanza con la idea original, que es ofrecer un premio en el cupón de intereses a quienes sí acepten la quita. Aún resta definir a cuánto ascenderá ese premio.

• Letra chica

Por supuesto, también se está avanzando con la «letra chica» de la propuesta, que también podría tener mejoras, por ejemplo, con bonos de menor duración y tasas de interés algo más elevadas.

Otro de los temas delicados pasa por el acuerdo con las AFJP. En este caso, la idea sería equiparar la quita con la que ya sufrió Nación AFJP al aceptar la pesificación a 1,40 más CER, aunque a través de un bono con legislación argentina que cotice en dólares.

Con este cuadro de situación, el equipo económico aspira a alcanzar una aceptación de 66%: entre las AFJP, los tenedores locales -que en general se presentan más predispuestos pese a la quita- y los inversores individuales del exterior (que recibirían el bono Par) esperan acumular la masa crítica.

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