«Pidan lo máximo que puedan ahora, porque después del 25 de mayo se termina todo.» La frase, dicen en las automotrices, corresponde al ex presidente Néstor Kirchner y no rememora ninguna conversación escuchada hace 198 años en las cercanías del Cabildo.
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Es la señal que el ex mandatario les habría dado a los gremios del SMATA y la UOM para endurecer sus exigencias salariales en medio de la negociación de paritarias. Algo así como la última oportunidad.
El día en cuestión no está vinculado, entonces, a la fecha patria, sino al momento elegido por Cristina de Kirchner para lanzar su pacto social que tendrá como base un acuerdo de precios y salarios. Una vez puesto en marcha, no dejaría lugar para reclamos desmedidos.
La interpretación de los empresarios no es antojadiza. En los últimos días, los sindicatos, lejos de mostrar una posición conciliadora, aumentaron sus demandas, fortalecidas por la necesidad de las terminales de mantener al máximo el ritmo de producción ante el permanente aumentode la demanda interna y externa. Es por el excelente momento que vive el sector que cualquier reclamo puede tener cabida.
La situación más grave se da en este momentoen las empresas autopartistas donde se hace fuerte la UOM de Antonio Caló. Algunas compañías sostienen desde hace varias semanas un conflicto con el gremio por un reclamo de aumentos que va desde 30% hasta 80%. Estos son los casos de las firmas Mirgor y Visteon, radicadas en Tierra del Fuego.
Lo grave de la situación es que pese a habersedictado la conciliación obligatoria por parte del Ministerio de Trabajo, el sindicato no la ha acatado y sigue de huelga. La historia se repite en otras empresas.
Esto impacta en pleno en las automotrices que, al no recibir autopartes por parte de estos proveedores, se ven obligadas a que miles de autos sean sacados de las líneas de producción sin terminar. Por caso, Renault tuvo que suspender recientemente parte del personal en Córdoba.
Por ese motivo, las caras de malestar se multiplicaban ayer en el cierre de la Convención Nacional de la Asociación que agrupa a las concesionarias (ACARA) que convocó a las máximas figuras de la industria automotriz. El titular de la entidad, Dante Alvarez; el de ADEFA, Osvaldo Baños; y de AFAC, Rodolfo Achille, el más preocupado.
En ese marco, las terminales y los autopartistas decidieron pedirle al ministro Carlos Tomada que haga cumplir la conciliación obligatoria vigente para esas empresas para que el ejemplo no cunda en otras compañías en conflicto. El pedido al ministro no es casual: este funcionario es el que hace casi un mes convocó de urgencia a los presidentes de las automotrices para comunicarles los deseos del gobierno.
En los días en que la pelea con el campo llegabaal máximo de tensión, les sugirió que fueran permeables a los reclamos sindicales de aumentos para evitar otro conflicto social y menos con un sector tan combativo como el automotor. A cambio les prometió que a partir de 2009, los ajustes salariales iban a estar regidos únicamente por productividad y no sobre la base de la inflación.
Por eso, el SMATA de José Rodríguez, al que pertenecen los operarios de 9 de las 10 automotrices, no cede en sus pretensiones de un incremento salarial de 30% y que la semana que viene puede desembocar en medidas de fuerza en algunas terminales. No es poca cosa un incremento de esta magnitud para un gremio que logró que un mecánico que ingresa a una terminal esté hoy ganando con horas extras alrededor de $ 5.000.
Claro que para las automotrices, asumir este aumento no sería el problema mayor, ya que el costo salarial representa menos de 5% del valor de un auto. Lo peor serían las plantas paradas. En cambio, para las empresas autopartistas, el ítem salario puede llegar a 50% del costo final y es por eso que en estos días son las que soportan medidas de fuerza.
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