Kirchner inquieta a Moyano, quien llamó a un vidente a CGT
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Armando Cavalieri
Era más difícil de concebir pero, en esta línea de contactos, Kirchner también envió mensajes cifrados a Luis Barrionuevo. Es cierto que el gastronómico todavía no recibió el indulto por los huevazos de Catamarca contra Cristina Kirchner, que el matrimonio presidencial siempre le adjudicó. Pero José María Díaz Bancalari, presidente de la bancada que integra disciplinadamente Barrionuevo, ha comenzado a funcionar como puente en esa relación.
¿Cuál es la configuración de este tejido? Sencillo: si se suman los votos de los «gordos», Martínez, Rodríguez y Barrionuevo, se podría controlar la mayoría del Congreso de la CGT. Es decir, se podría destronar a Moyano.
El camionero conoce bien la inestabilidad de su base interna. Por eso sorprende tanto que, llevado por su propia psicología, haya sido tan mezquino con los recursos de poder que le dio la Casa Rosada para que garantice la «paz social». Sus colegas sindicales se hartaron temprano de esa voracidad del camionero. La novedad ahora es que tal vez se haya molestado también Kirchner. Es cierto que Moyano cerró un convenio laboral dentro de las pautas impartidas por el gobierno. En rigor, consiguió menos de lo que vociferó: 19,2% no retroactivo (es decir, debe prorratearse por los 12 meses del año), sin blanqueo de las sumas fijas alcanzadas anteriormente y con una cláusula de «paz social» que le impide, en teoría, realizar paros hasta marzo del año que viene. Sin embargo la conducta de su hijo Pablo, amenazando con medidas de fuerza e insinuando dejar a todo el país sin recolección de residuos, cayó mal en Olivos.
¿Kirchner piensa, entonces, en voltear al camionero? No habría que ir tan rápido. El Presidente conoce el poder de bloqueo del gremio de Moyano, sobre todo en una era de baja movilización sindical. Por eso pensará muchas veces antes de enemistarse con este sindicalista. Pero, por ahora, ha decidido hacerle notar que está en condiciones de urdir una alianza capaz de esterilizarlo. Moyano también se dio cuenta de lo mismo. Por eso ni bien su abogado Juan Rinaldi se hizo cargo de la «caja» de las obras sociales, se reunió en secreto con Cavalieri para decirle, con su lenguaje habitual, «quedate tranquilo que con 'la tuya' no me meto». El camionero hablaba de plata, qué duda cabe.
Ni siquiera esa generosidad le sirvió para no sentir ruidos extraños en el edificio de Azopardo 802. Tal vez por eso pasado mañana, por iniciativa del secretario de Cultura Vicente Mastroccola, Moyano le dará el salón Felipe Vallese al profesor Pedro Romaniuk para que diga sus verdades. Se trata de un experto en futurología y vida extraterrestre, que administra desde los años '40 el legado esotérico de Benjamín Solari Parravicini, otro vidente a quien se atribuye haber pronosticado desde el ataque terrorista a las Torres Gemelas hasta la llegada al poder de Eduardo Duhalde, uno de sus clientes (no llegó a ver la forma en que lo defenestraron: a tanto no llegaba la imaginación de Solari). Romaniuk se declara descendiente de este experto y, por lo tanto, es una ficha grande que juega Moyano apostando a controlar un piso movedizo que comenzó a preocuparlo.




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