23 de marzo 2007 - 00:00

Kirchner y Elsztain, amigos por el Sur

Jorge Pérez y Eduardo Elsztain le explicaron a Néstor Kirchner el proyecto Santa María del Plata en la ex Ciudad Deportiva de Boca. Invertirán, en principio, u$s 500 millones si la Ciudad los autoriza.
Jorge Pérez y Eduardo Elsztain le explicaron a Néstor Kirchner el proyecto Santa María del Plata en la ex Ciudad Deportiva de Boca. Invertirán, en principio, u$s 500 millones si la Ciudad los autoriza.
Ayer, poco menos que enemigos; hoy, casi amigos íntimos. Así podría resumirse la relación entre Néstor Kirchner y el empresario Eduardo Elsztain, que pasó por momentos tormentosos y ahora parece encaminada. El Presidente ayer abrió su despacho para recibir a Elsztain y a su socio argentino-norteamericano Jorge Pérez, quienes volvieron a anunciar la construcción del barrio Santa María del Plata, en los terrenos que alguna vez iba a ocupar la Ciudad Deportiva de Boca Juniors. El proyecto, como repetidamente ha publicado este diario, lleva en trámite más de siete años, y por estas horas está siendo discutido en el Comité de Planificación Urbana (CPU) del Gobierno porteño y en el que participan todos los bloques legislativos de la Ciudad.

«Tuvimos una reunión excelente, muy cordial. El me felicitó por ser argentino y traer de regreso el dinero al país para invertirlo aquí; también le mostramos otros proyectos que tenemos con Eduardo para desarrollar algunos terrenos que tiene IRSA, y se mostró muy interesado», dijo Pérez a este diario tras la reunión, de la que participó la funcionaria Beatriz Nofal.

La inversión inicial, entre limpieza del terreno, movimiento de tierras y construcción de las primeras torres y un hotel «boutique», rondará los u$s 500 millones; en total, al completarse el desarrollo, el monto se acercará a los u$s 2.000 millones. Pérez admite que «si logramos vender todo en diez años, estaremos muy contentos». A cargo del proyecto quedará Fernando Elsztain, primo de Eduardo y considerado «el genio» del grupo en desarrollos inmobiliarios.

El objetivo aparece como ciclópeo: deberán construir y comercializar 70.000 metros cuadrados, entre torres de altura y edificios de entre seis y ocho pisos. En principio, los terrenos costeros iban a destinarse a levantar casas unifamiliares con amarradero propio, pero el gobierno obligó a los desarrolladores a ceder esas tierras a espacios públicos (marinas, parques, calles costeras, etc.). «No será un barrio cerrado: cualquiera podrá disfrutar esos espacios», asegura el empresario.

El predio tiene en total 70 hectáreas; además de las zonas de «alta densidad» (edificios y torres) habrá otras de «usos múltiples» (zonas comerciales, espacios verdes, recreación). Del total del terreno, los constructores deberán destinar más de la mitad (358 mil m²) para parques públicos, bulevares y un paseo peatonal que bordea todo el terreno.

Pero no se trata de un emprendimiento de viviendas populares: Pérez asegura que arrancarán vendiendo a u$s 3.000 el m², para después «si el mercado nos acompaña, ir subiendo el precio. Creo que hay una porción de la población argentina que puede pagar esos valores, y a ellos apuntamos».

El proyecto -que seguramente cambiará de nombre antes de su lanzamiento-es «fifty-fifty» entre IRSA y The Related Group, el holding de Pérez, que tiene construidas unas 60.000 unidades en Miami, México, Nueva York y Punta del Este. «Seguramente buena parte de lo que hagamos en la costanera será comprado por inversores extranjeros y -por qué no-muchos de ellos serán clientes nuestros que ya nos compraron otro apartamento en la Florida o Nueva York», aventura.

En el balneario oriental tiene como socio a Enrique Etchebarne (aparentemente sólo hace negocios con argentinos cuyas iniciales son «E.E.»; le faltaría Eduardo Eurnekian) con el que levantó un polémico edificio en la desembocadura del arroyo Maldonado.

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