Washington - El director gerente del Fondo Monetario, Horst Köhler, buscó ayer desactivar una guerra de palabras con la Argentina e instó a terminar con el «intercambio de expresiones de chantaje» a través de los medios. El Nº 1 del FMI y el ministro Roberto Lavagna prevén mantener el lunes un encuentro en el que sería el último intento para evitar que la Argentina entre en default con los organismos internacionales. Köhler dijo ayer que había algunos avances en los temas presupuestarios de la Argentina, pero que debe terminar la guerra de palabras. «Esperamos poder llegar a un acuerdo, pero (el acuerdo) tiene que tener sentido», dijo en una entrevista con la radio «BBC World Service». «Nosotros pensamos que no deberíamos, en especial por medio de la prensa, intercambiar expresiones de chantaje», agregó Köhler.
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En las últimas 72 horas se desató un duelo verbal entre el Fondo y el gobierno argentino. Primero, el lunes, la cúpula de ese organismo públicamente responsabilizó de la falta de acuerdo al gobierno argentino. Al día siguiente, Roberto Lavagna respondió duramente -los calificó de «tecnoestructura» y aseveró que «no se cae el mundo si no hay acuerdo con el Fondo»- y hasta Hilda Chiche Duhalde tildó de soberbios a los técnicos del FMI.
Köhler además dijo que la Argentina todavía tiene que desarrollar un ancla monetaria que la ayudaría a evitar un retorno a la hiperinflación, y además, tendría que acrecentar un marco fiscal fuerte. Sobre los temas presupuestarios, el jefe del FMI dijo: «Hemos hecho particularmente un buen avance». Pero además dijo que la Argentina demostró una marcada «falta de respeto por la ley», que también debía atenderse, al señalar que abunda la corrupción en el ambiente empresarial del país. Pero la crisis argentina y un eventual default no es el único tema que jaquea a la cúpula del Fondo Monetario. La tensa situación financiera en Brasil puede desencadenar otra ola de críticas contra la forma en que el Fondo actúa en la búsqueda de una solución. Köhler en este sentido indicó que confía en que se produzca «una suave transición» tras las elecciones en Brasil y que continúe el buen historial económico de ese país.
«Mi consejo al próximo presidente brasileño es, primero, que defina sus políticas económicas y objetivos políticos. Segundo, él ha dejado claro públicamente que apoya los elementos centrales del programa que tenemos en marcha», dijo Köhler sobre las elecciones del 6 de octubre, en las que el candidato favorito es el socialista Lula Da Silva.
Köhler, que defendió el reciente préstamo de 30.000 millones de dólares a Brasil, señaló que el entendimiento logrado entre los candidatos para respetar el acuerdo con el FMI es «una buena noticia, pues demuestra continuación en áreas cruciales de la política económica».
«Estoy convencido de que habrá una transición suave en Brasil, en la que él demostrará que Brasil puede seguir por un camino de políticas bueno a largo plazo», apuntó Köhler, quien en varias ocasiones usó la palabra «él» para referirse al próximo presidente brasileño, en una aparente alusión a Lula.
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