La calma, ausente del mercado

Economía

La semana bursátil comenzó con dos sorpresas. La primera fue el arranque alcista que para mediodía colocaba el Dow 0,96% por encima del cierre del viernes. La segunda fue el desplome que a partir de las 13.30 llevó a que este indicador retrocediera 0,45%, un desplome del cual se recuperó levemente, aunque no del todo ya que cuando sonaba la chicharra, el Promedio Industrial quedaba retrocediendo 0,06% en 13.352,05 puntos. Viendo que el NASDAQ ganó en lo mejor de la sesión 0,65%, alcanzando a perder más tarde 0,79% para quedar a último momento 0,46 por ciento abajo, resulta razonable suponer que se privilegiaron los papeles más grandes y -supuestamentemás seguros del mercado, lo que conjugado con la baja de la tasa de los bonos del Tesoro a 5,086% sugiere que se sigue privilegiando la seguridad.

Si buscamos culpables del malhumor, no podemos apuntar a los pésimos números sobre la situación inmobiliaria (el inventario de casa sin vender creció al máximo en 15 años, los precios de las viviendas retrocedieron 0,3%, etc.) ni a la suba del petróleo a u$s 69 por barril, ya que éstos se conocían durante la mañana. Podemos apuntar entonces a una serie de problemas similares a los de Bear Sterns; sobre esta firma hay dudas de que consiga los casi u$s 7.000 millones que necesita para salvar el mayor de sus fondos-que está enfrentando Goldman Sachs y a los crecientes rumores sobre más problemas en el mundo de los "Hedge Funds" (Fondos de Cobertura). Pueden ser algo desconcertantes para algunos las inexplicables oscilaciones que está experimentando el mercado, ya sea de un día a otro o en una misma jornada.

Seguramente no hay una respuesta única, pero en los últimos tiempos los grandes inversores institucionales han estado incrementando de manera llamativa sus posiciones vendidas (más de 6 por ciento en lo que va del mes acercándose a 13.000 millones de papeles), las que cubren y amplían alternativamente apenas se tocan ciertos límites. Esto genera una especie de banda acotando subas y bajas. Lo que hay que vigilar es si lo rompen hacia abajo.

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