12 de noviembre 2003 - 00:00

"La deuda externa la tienen que negociar ya"

Todos los panelistas del II Seminario Internacional organizado por el Centro para la Estabilidad Financiera (CEF) coincidieron en que la deuda externa hay que reestructurarla cuanto antes. La postergación perjudica al país.

El panel, coordinado por Axel van Trotsenburg, del Banco Mundial, estuvo integrado por Daniel Marx, Miguel Angel Broda, Clarisa Lifsic (Banco Hipotecario) y Guillermo Jasson (Morgan Stanley).

• Mayor quita

Van Trotsenburg alertó sobre que la deuda que en 2001 era de 140 mil millones de dólares y a fin de este año será de 185 mil millones, de los que casi 90 mil millones están en default.

Marx comparó estas cifras con los u$s 26 mil millones del plan Brady en la década del '90. El ex funcionario indicó que las deudas se negocian cuando los países empiezan a crecer. «A nadie le interesa sentarse con un deudor que está cayendo en picada».

Para el hombre que durante muchos años negoció la deuda argentina, el país no debe perder el control de esta negociación. «Ahora no se van a sentar con un grupo consultivo que va a hacer una propuesta», porque los acreedores son cientos de miles diseminados por el mundo.

Lo único que atinó a pronosticar es que
la Argentina va a lograr al cabo de esta negociación la mayor quita otorgada a un país en default. «Será superior a la de Rusia, Ucrania, Uruguay, Turquía y Ecuador».

Para
Miguel Angel Broda «el mejor negocio para la Argentina es reestructurar en 2004». Señaló que el gobierno no tiene que fijarse en cuánto es la transferencia bruta de dinero al exterior por el pago de la deuda sino la transferencia neta.

La diferencia está en que con la deuda reestructurada, pueden entrar divisas al país para invertir lo que hace que el neto entre lo que sale por pagos de la deuda y lo que ingresa por inversiones, sea más favorable si se hace una buena negociación.

Para Broda hay que reestructurar la deuda ahora para aprovechar el escenario internacional de bajas tasas de interés, de inversiones externas hacia la región y recuperar la credibilidad del país. Después, el sector público no debería volver al mercado internacional de capitales.

Según el economista los países que entran en default vuelven a defaultear una y otra vez porque no salen de ese círculo fatídico. Por eso propuso un plan de pagos con garantías de hasta 5 por ciento del monto de exportaciones e importaciones que se debitarían automáticamente en una cuenta.

Si bien elogió alguna parte de la propuesta que hizo Lavagna en Dubai, Broda esbozó otra alternativa que tiene una quita de 60 por ciento sobre valor presente y contempla el pago de intereses caídos combinados con pagos extras.
Para Broda la propuesta de Lavagna implica una quita mayor a 75 por ciento.

Clarisa Lifsic,
a su vez, relató la experiencia de reestructuración que está llevando adelante el Banco Hipotecario que debía estar terminada, pero por razones burocráticas italianas, se demoró.

Después de hacer una radio-grafía de cómo la devaluación castigó al Banco Hipotecario, explicó que se redujeron las sucursales a la mitad y se recortó en 32 por ciento el personal. También bajaron la morosidad de 21 por ciento a 14 por ciento de la cartera total.

• Alternativas

Lifsic dijo que hay dos alter-nativas para los acreedores: un bono a 10 años con 5 de gracia y una tasa de interés que arranca en 3 por ciento anual y aumenta gradual-mente hasta llegar a 6 por ciento con una quita de 30 por ciento o pagar la deuda al contado con una quita de 55 por ciento. Para esto hay un cupo de u$s 60 millones, si las propuestas exceden el cupo, éste se prorratea.

La economista explicó que con todos los acreedores se firmará un acuerdo preventivo para evitar a los «holdout», acreedores que no aceptan la quita, quedan afuera del convenio y después cobran todo.

Después Jasson habló sobre las limitaciones de Latinoamérica para recibir capitales y de cómo la Bolsa en Estados Unidos dio más ganancias que las Bolsas de la región.

Terminó con un mensaje optimista sobre que de aquí en más está todo para crecer. La conclusión que quedó en la mente de todos es que si no se reestructura la deuda, no hay sistema bancario ni salida para la crisis.

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