23 de octubre 2001 - 00:00

La dolarización no representa una solución

"No estamos convencidos de que la dolarización represente una solución en la Argentina", dijo hoy un análisis de la columna Foro Económico Global del banco de negocios Morgan Stanley, porque no resuelve problemas de precios relativos ni de peso de deuda.

"Pero nuestras preocupaciones no son las crítica usuales que se orientan contra esa acción, alertó, porque hallamos inconsistentes muchos de los argumentos con los que se critica esa medida".

Afirma que "mientras es cierto que el banco central perdería el 'señoraje' (los beneficios que un banco central normalmente percibe por emitir obligaciones monetarias), la pérdida es improbable que exceda los 600 millones de dólares por año (...) un precio pequeño a pagar a cambio de lo cual se retornaría a la prometida estabilidad de la dolarización".

Otros argumentaron que la dolarización virtualmente elimina la política monetaria y elimina cualquier papel de "prestamista de última instancia" que le cabe a un banco central.

El análisis de Gray Newman y Fergus McCormick para Morgan Stanley no encuentran esos factores como críticamente determinantes.

"Desde nuestra perspectiva, la política monetaria siempre está severamente comprometida por la convertibilidad y nos interrogamos, en definitiva, como realmente el banco central puede actuar en el presente contexto como 'prestamista de última instancia'", afirman Newman y McCormick.

Sostienen que "si la dolarización se adoptara en los próximos meses, es improbable contener nuestras preocupaciones de una corrida en el sistema bancario (...), porque por la junta monetaria, la convertibilidad garantiza que toda la moneda (pesos) pueden ser convertidos en dólares".

Sin embargo, aclaran que la convertibilidad no provee esa garantía en los hechos ni estado alguno esta obligado a convertir todos los depósitos bancarios.

Dada la historia de confiscaciones de depósitos bancarios en la región, se dio en México en 1982, Argentina en 1989, Brasil en 1990 y en Ecuador en 1999, "sospechamos que el temor a la confiscación está jugando un papel decisivo en la fuga de capitales que hemos visto el año pasado en la Argentina".

"No descartamos la posibilidad -argumentada por los partidarios de la dolarización-, de que la eliminación del peso puede ser positiva (al menos en el corto plazo), y al menos inicialmente, es posible que la dolarización (especialmente si se introduce con otras medidas en los frentes fiscal o de deuda) puede proveer un impacto positivo, como para reducir las tasas de interés y ayudar a alentar el crecimiento".

Pero Newman y McCormick se manifiestan "escépticos", porque la dolarización por si sola no resuelve los problemas de precios relativos ni del peso deudor de la Argentina.

Añaden que aún cuando en los últimos días las autoridades argentinas descartaron la vía hacia la dolarización, "sospechamos que la atención volverá a enfocar sobre ella si las reformas venideras -que irían desde un canje de deuda a la renegociación del acuerdo con los gobiernos provinciales sobre coparticipación-, fracasan a la hora de volver a poner al país en la vía del crecimiento".

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