22 de mayo 2006 - 00:00

La historia secreta de una solicitada

Guillermo Moreno
Guillermo Moreno
La historia de la solicitada de apoyo al gobierno que suscriben las principales entidades empresariales del país junto con la CGT quizá deberá ser contada más adelante. Por ahora, sin embargo, vale relatar la crónica de cómo se «armó» ese documento que contiene un respaldo irrestricto a las políticas de Néstor Kirchner, en el que se obvian menciones ni siquiera tangenciales a temas que desvelan a los empresarios, tales como el virtual congelamiento de precios y las leyes laborales.

El que iba a ser un comunicado y terminó siendo una solicitada que apareció ayer en dos matutinos comenzó a gestarse el jueves, o sea al día siguiente de otro comunicado, el que suscribían entre otras entidades la Unión Industrial, AEA, la Sociedad Rural, ADEBA y la Cámara Argentina de Comercio.

Allí se atacaba con inusual dureza a los proyecto de leyes laborales que impulsa el diputado Héctor Recalde. Este abogado, hombre de la CGT y asesor de Hugo Moyano, había recibido el miércoles a técnicos de las entidades empresariales para escuchar sus ideas sobre los mencionados proyectos. Mucho no escuchó, porque se retiró de la reunión a pocos minutos de comenzada, dejando la cuestión en manos de sus propios técnicos.

  • Necesidades

  • Tras los desalentadores resultados del encuentro en el Congreso, y dado el énfasis puesto por los empresarios en su ataque a Recalde y sus iniciativas, en el gobierno -ante la inminencia del acto por la plaza del sí- surgieron dos necesidades: una era alisar la relación con los hombres de negocios; la otra, mostrar que las fricciones con ese sector se limitaban a la relación con el diputado por la CGT.

    Así fue que el ministro de Planificación, Julio De Vido, y sus más cercanos asesores se pusieron en contacto con los principales dirigentes de la UIA, AEA, la Rural, etc. para que se trabajara en un comunicado conjunto de elogio a los tres años del gobierno Kirchner. La única negativa a la convocatoria fue de la Sociedad Rural, la que decidió redoblar la apuesta en su pelea con el gobierno.

    La primera reunión fue el jueves a última hora, cuando convocados por el gobierno, asesores de prensa y de imagen de las entidades -junto con un funcionario que se encarga de esos temas en el gobierno- se reunieron para comenzar a elaborar un primer borrador del comunicado. Se escribió un listado de elogios en torno de temas que -según quienes lo hicieron- no podían tener «contra», o sea el crecimiento económico, la caída del desempleo, el pago de la deuda, etc. Y se planteó la necesidad de publicarlo el domingo en forma de solicitada.

    El texto final fue elevado a las conducciones de las entidades y al ministro De Vido, quienes -en todos los casos- agregaron y quitaron párrafos de acuerdo con sus necesidades. El ministro, además, lo habría consultado con el Presidente.

    Cuando todo estaba listo para la publicación, a los dirigentes empresariales les avisaron que a sus firmas se le sumaría la de la CGT; la explicación oficial fue que se pretendía dar una imagen «de unidad de los sectores productivos». Así fue que se llegó a la versión definitiva.

    Sin embargo, la aquiescencia de los empresarios no habría sido gratuita: la versión indica que el gobierno les habría prometido eliminar los elementos más ríspidos de los proyectos presentados por Recalde, e incluso revisar una ley ya promulgada (la que impide modificar las tareas que desempeñan los trabajadores). Para comprobar si esta promesa se cumple o no habrá que esperar a después del 25 de mayo; hasta ese día el gobierno seguirá tratando de satisfacer, convencer y complacer a todo aquel que pueda sumar (pero sobre todo restar) concurrencia a su convocatoria a la Plaza. Esto vale tanto para la UIA como para Recalde.

  • Precios

    En cambio, nada se habló de los controles de precios que viene aplicado el gobierno a través del cancerbero Guillermo Moreno: si bien los empresarios manifiestan en privado su indignación por el destrato a que los somete el funcionario (con profusión de improperios y llamadas telefónicas casi de madrugada), no es eso lo que más los angustia sino su negativa a aceptar reajustes de precios en base a mayores costos. Es que, tal como adelantara este diario, su objetivo (y así viene diciéndolo a cuanto empresario llama o ve) es « inflación cero para junio», tras un mayo que podría llegar a 0,8%. Ahora, y en respuesta a esta negativa, varias de las mayores productoras de artículos de primera necesidad ( alimentos, bebidas, higiene) están ya revisando cada ítem de egresos, que van desde «la fotocopia y el cadete» hasta planes de inversión, con el objeto de mantener su rentabilidad en un contexto tan adverso.

    En este marco, hoy en la Casa Rosada Héctor Méndez, titular de la central fabril, firmará en su carácter de presidente de la Cámara de la Industria Plástica un acuerdo salarial con el sindicato que encabeza Vicente Mastrocola: será 19% en tres cuotas. La firma en la Casa Rosada es un símbolo de lo que se busca por estos días: una unión empresario-gremial que a la administración de Kirchner le gustaría que se multiplicara. Después de todo, Hugo Moyano también también aceptó el techo de 19% en la Casa de Gobierno.
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